Según un memorando del Departamento de Estado la administración Trump considera ampliar su veto migratorio para incluir a ciudadanos de 36 países más, en un giro drástico de su política migratoria. Esta iniciativa ampliaría de manera significativa la lista de naciones afectadas, que hasta ahora incluye 12 países con prohibición total de entrada y 7 con restricciones parciales .
El borrador, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio, otorga a los gobiernos implicados un plazo de 60 días para cumplir nuevos criterios relacionados con documentación de identidad, cooperación gubernamental, control de estancias ilegales y evaluación de amenazas a la seguridad, incluyendo actividades antisemitas y antiestadounidenses. Si no logran ajustarse, sus ciudadanos podrían enfrentarse a vetos totales de visados o restricciones adicionales.
Entre los países señalados figuran 25 naciones africanas —como Egipto, Congo, Nigeria, Ghana o Sudán del Sur—, además de Estados insulares del Pacífico, países caribeños y de Asia Central como Camboya, Kirguistán o Djibouti. Esta expansión responde a la orden presidencial del 4 de junio (Proclamación 10949), que ya impuso restricciones a 12 países.
Los defensores de esta postura destacan que busca reforzar la seguridad nacional frente a fallos en los sistemas de control de identidad y estancias prolongadas, así como evitar que nacionales relacionados con extremismos entren al país.
Sin embargo, la propuesta ha generado críticas por parte de legisladores demócratas y organizaciones humanitarias, que la califican de xenófoba y discriminatoria, al apuntar especialmente a países africanos y del Pacífico. También se señala que esta medida refleja la agenda política de Trump, que prometió reactivar y expandir los vetos migratorios eliminados durante la presidencia de Biden.
El efecto real dependerá en buena medida de si los países bajo aviso logran cumplir con los requisitos establecidos en los plazos indicados. Para aquellos que no lo hagan, el memorando abre la puerta a prohibiciones de visados o restricciones similares a las impuestas inicialmente en junio a los primeros 12 países.
Este anuncio marca una nueva escalada en la estrategia migratoria estadounidense, que ya restringe visados para ciudadanos de Afganistán, Chad, República del Congo, Irán, Myanmar, Somalia, entre otros. Además, la Casa Blanca ha eximido a ciertos grupos, como residentes permanentes o personas que participen en grandes eventos deportivos, de los vetos.
Mientras tanto, el Departamento de Estado mantendrá conversaciones diplomáticas con los países señalados, sin realizar aún comentarios públicos sobre el memorando interno.
Ante la posibilidad de que esta expansión prospere, se anticipan nuevas batallas políticas y legales, recordando los impugnaciones que enfrentaron versiones anteriores del “veto musulmán” en tribunales y en el debate público.







