El líder de Hezbolá, Naim Qasem, expresó este lunes su rechazo absoluto a las negociaciones directas entre Líbano e Israel, desatando un enfrentamiento abierto con el presidente Joseph Aoun, que defendió la tregua como un paso necesario para cualquier acuerdo de paz.
En un comunicado leído por la cadena de televisión Al Manar, Qasem afirmó que las conversaciones con Israel «no existen» para el grupo y que seguirán adelante con la resistencia defensiva contra el Ejército israelí en el sur del país. El secretario general de la milicia chií calificó las negociaciones de concesiones humillantes e innecesarias, advirtiendo que Israel y Estados Unidos solo buscan la sumisión sin obtener nada a cambio.
Qasem atacó directamente la apuesta del presidente Aoun de mantener contactos directos con las autoridades israelíes en Washington para parar la ofensiva y lograr la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel. El líder de Hezbolá aseguró que lo que desean Israel y Estados Unidos no está en manos de las autoridades libanesas y acusó a Beirut de dilapidar los derechos del Líbano mientras se vuelve contra su propio pueblo.
El dirigente de Hezbolá prometió continuar los ataques contra Israel, ignorando las conversaciones iniciadas por el Gobierno. No importa cuánto amenace el enemigo, no retrocederemos ni seremos derrotados, afirmó, añadiendo que Hezbolá seguirá con sus acciones hasta que las fuerzas israelíes abandonen todos los territorios ocupados. Para nosotros, estas negociaciones directas y sus resultados es como si nunca hubieran existido, sentenció.
En un mensaje difundido por su oficina en redes sociales, el presidente libanés preguntó: Cuando ustedes optaron por la guerra, ¿contaban primero con un consenso nacional? El mandatario se refería a la ofensiva lanzada por Hezbolá el 2 de marzo contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, que sirvió de pretexto para que Israel atacara e invadiera el sur del país.
Aoun defendió que el alto el fuego es un primer paso necesario para cualquier negociación posterior e insistió en que los críticos deben esperar a que se lleven a cabo las conversaciones y juzgar el resultado. El presidente afirmó que la traición es de quienes llevan a su país a la guerra para alcanzar intereses extranjeros, en una clara referencia al papel de Hezbolá como brazo armado de Irán en Líbano.
El mandatario libanés aseguró que su objetivo es poner fin al estado de guerra con Israel, de manera similar al acuerdo de armisticio de 1949, pero garantizó que no aceptará llegar a un acuerdo humillante. Las negociaciones no son un signo de debilidad ni una concesión, subrayó, precisando que nunca significarán renunciar a ningún derecho ni comprometer la soberanía de la nación.
En las últimas horas han muerto al menos 14 personas en bombardeos israelíes en el sur de Líbano, pese a la prórroga de tres semanas anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras contactos mantenidos en la Casa Blanca con representantes de ambas partes. Desde que entró en vigor el alto el fuego el 17 de abril, los ataques israelíes han matado al menos a 36 personas.
La persistencia de incidentes sobre el terreno refleja la dificultad de consolidar la tregua. Hezbolá ha lanzado ataques que se han saldado con un militar israelí muerto y cuatro heridos graves. Según los detalles de la tregua difundidos por el Departamento de Estado estadounidense, Israel se reserva el derecho de seguir atacando a Hezbolá para evitar ataques planificados, inminentes o en curso. Hezbolá rechaza enérgicamente esta cláusula y afirma que el texto del acuerdo no fue presentado al gabinete, en el que el grupo y sus aliados están representados.
Las conversaciones entre Líbano e Israel, las primeras directas en décadas entre dos países técnicamente en guerra desde 1948, abordan la presencia militar israelí en el sur de Líbano, el retorno de prisioneros libaneses y el desarme de Hezbolá. Hasta el momento se han celebrado dos reuniones a nivel de embajadores en Washington, primero para establecer un alto el fuego inicial de diez días y luego para extenderlo tres semanas más.
El Estado israelí busca en última instancia el desarme de Hezbolá, mientras que el Líbano espera una retirada completa de las tropas israelíes presentes en el sur del país para avanzar en las negociaciones con una representación de mayor nivel. El Consejo de Ministros del Líbano encargó al Ejército el desarme del grupo chií el verano pasado, pero el proceso avanzó con lentitud fuera de la franja fronteriza donde Hezbolá cesó su actividad armada de forma voluntaria.







