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jueves, 12 febrero,2026

Canarias y Francia: una relación atlántica de cinco siglos (con Tenerife como escala clave)

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, propuso este miércoles reactivar el Foro Francia–Canarias, con previsión de celebrarse en octubre en el Archipiélago.

Se busca recuperar así una relación histórica —comercial, científica, cultural y turística— en la que Tenerife ha funcionado muchas veces como “puerto bisagra” entre Europa, África y América. En el contexto actual (Unión Europea, regiones ultraperiféricas, vecindad con África Occidental), esa lógica atlántica vuelve a cobrar valor estratégico.

Un vínculo que nace en el Atlántico temprano

Desde la expansión atlántica europea, Canarias se integró en circuitos de navegación donde la escala en Tenerife era un paso frecuente para expediciones y travesías hacia América y África.

Ese patrón no solo es marítimo: también es económico. La inserción canaria en mercados europeos se apoyó en productos de exportación y en una red de agentes, comerciantes y viajeros que conectaban puertos insulares con plazas continentales.

La historia del comercio del vino ilustra bien esa temprana vocación exterior: durante siglos, los caldos canarios circularon por rutas atlánticas y europeas, y ayudaron a consolidar la idea de Canarias como territorio abierto al intercambio, a la presencia de consulados y a la relación con potencias comerciales del entorno.

Hitos científicos

Si hay un capítulo donde Francia y Canarias se cruzan con especial intensidad es el del viaje científico entre los siglos XVIII y XIX.

La posición de las Islas en la ruta atlántica y la singularidad del paisaje volcánico convirtieron a Tenerife y al Teide en un destino privilegiado para naturalistas, geógrafos y exploradores.

La presencia de expediciones, escalas científicas y relatos de viaje no fue una simple anécdota, sino que contribuyó a fijar una imagen internacional del Archipiélago como espacio de observación climática, botánica y vulcanología, y alimentó un “relato” cultural que, con el tiempo, también acabaría influyendo en la atracción turística: Canarias como islas singulares, accesibles y a la vez distintas, a medio camino entre Europa y el trópico.

Comercio

En el siglo XXI, la relación se reinterpreta en clave institucional y económica mediante la cooperación europea, logística atlántica, presencia de empresas, conexiones con África Occidental francófona y la necesidad de capital humano para operar en ese espacio.

En esa línea se sitúa el impulso al Foro Francia–Canarias, concebido como plataforma de intercambio institucional y de lanzamiento de proyectos en cultura, educación, ciencia y tecnología, además de reforzar el papel de Canarias como nodo entre Europa y África.

El planteamiento es posicionar al Archipiélago como socio europeo estratégico de Francia en el Atlántico, con especial atención al papel de las regiones ultraperiféricas (RUP) y a los intereses compartidos en el espacio atlántico.

Como antecedente reciente, en septiembre de 2017 ya se celebró una primera edición del foro. Entonces se abordaron asuntos como la internacionalización de la economía, la cooperación en sectores como el turismo o el audiovisual y la dimensión práctica del idioma y la formación para fortalecer relaciones comerciales con países francófonos de África Occidental.

Turismo

El turismo es hoy el vector cuantitativo más visible de la relación. En 2024, Canarias recibió cerca de 900.000 visitantes procedentes de Francia, una cifra que triplica los aproximadamente 280.000 turistas registrados en 2012.

El dato no solo muestra crecimiento: indica consolidación de un mercado que gana peso y equilibrio dentro del conjunto de emisores europeos.

El Ejecutivo canario enmarca esa relevancia dentro del peso general del turismo en la economía regional: en torno al 35% del PIB de Canarias, con una parte del impacto económico atribuible específicamente al mercado francés.

Más allá de la cifra exacta, la tendencia es significativa: el visitante francés ha pasado de ser un mercado importante a convertirse en un factor de diversificación.

Aquí Tenerife vuelve a aparecer como pieza clave por conectividad, capacidad alojativa y por su papel como “marca” del destino Canarias en muchos circuitos internacionales. Y ese flujo turístico, además, arrastra intercambios culturales persistentes: gastronomía, aprendizaje de idiomas, alianzas educativas, y circuitos creativos vinculados al audiovisual y a la producción cultural.

De la historia a la estrategia atlántica: por qué importa ahora

Hay una continuidad de fondo entre los siglos de navegación y el presente: Canarias sigue siendo un territorio europeo en el Atlántico con capacidad de proyectar cooperación hacia el entorno africano.

Lo que cambia es el marco. Hoy se habla de Unión Europea, regiones ultraperiféricas, desarrollo sostenible, innovación y diplomacia económica.

El Foro Francia–Canarias, tal como se plantea, busca ordenar esa continuidad en una agenda práctica para convertir esa historia compartida en una agenda atlántica y una narrativa del Archipiélago como plataforma cultural, científica y económica en el eje Europa–África–Atlántico.

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com

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