El sistema de vigilancia veterinaria del Gobierno de Canarias ha detectado por primera vez en el archipiélago tres casos positivos de fiebre del Nilo Occidental en caballos, todos ellos en una misma instalación situada en el sur de Gran Canaria. Así lo confirmó este jueves la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria en un comunicado, en el que subrayó que por el momento no se ha diagnosticado ningún contagio en personas. Los positivos fueron ratificados por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, en Madrid, centro nacional de referencia, dentro del Programa Nacional de Vigilancia de esta enfermedad.
La detección arrancó a partir de un solo animal con síntomas. El primer caso se identificó después de que la veterinaria responsable de la explotación, un centro hípico del municipio de San Bartolomé de Tirajana, comunicara a la Dirección General de Ganadería la presencia de un caballo con signos compatibles con la enfermedad. Activado el protocolo, la investigación epidemiológica posterior permitió localizar otros dos équidos positivos en la misma instalación, que en su caso permanecían asintomáticos. De los 38 animales considerados sensibles en el recinto, tres han resultado afectados, y el foco ha sido clasificado como primario.
Los expertos insisten en un mensaje de tranquilidad que conviene explicar bien. La fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad vírica que se transmite fundamentalmente por la picadura de mosquitos del género Culex, y su ciclo natural se mantiene entre esos insectos y las aves, que actúan como principal reservorio. Tanto los caballos como las personas pueden infectarse de forma accidental, pero son huéspedes finales del virus: no desarrollan suficiente carga vírica en sangre para contagiar a otros ni funcionan como fuente de infección para los mosquitos. Dicho de otro modo, la detección de un caballo enfermo no implica riesgo de transmisión directa del animal a las personas, ni entre las propias personas.
Pese a ello, las autoridades han activado todos los protocolos de precaución. La Dirección General de Ganadería ha trasladado la información al Ministerio de Agricultura y a Salud Pública, y se ha reforzado la vigilancia de mosquitos y el seguimiento epidemiológico en el entorno del foco. En el plano sanitario, se ha intensificado la vigilancia clínica en la Zona Básica de Salud de Maspalomas, con especial atención a las personas que presenten síntomas compatibles y hayan permanecido recientemente en la zona afectada. La mayoría de las infecciones humanas cursan de forma asintomática o leve, con fiebre, dolor de cabeza y malestar general, y solo un pequeño porcentaje deriva en cuadros neurológicos graves.
La llegada del virus a Canarias no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una circulación creciente de la enfermedad en España. Durante la temporada de 2026, el Programa Nacional de Vigilancia ya había detectado la presencia del virus en Andalucía, Cataluña y Extremadura, con focos recientes en aves y équidos en provincias como Cádiz, Huelva, Sevilla o Badajoz. La particularidad del archipiélago reside en su condición insular y en la abundancia de zonas húmedas que favorecen la proliferación de mosquitos, sobre todo en verano y comienzos del otoño, cuando el riesgo es mayor. El caso confirma, en cualquier caso, que la alerta temprana veterinaria ha funcionado, al permitir identificar la circulación del virus antes de que se registrara ningún afectado humano, lo que da un margen valioso para reforzar la prevención en la zona.






