El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) matizó las acusaciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre la implicación de Rusia e Israel en la crisis migratoria de Ceuta. La diplomacia comunitaria confirmó que detectó «intentos por parte de Rusia de sacar partido» de la situación a través de las redes sociales, pero puntualizó que no dispone de «evidencia concluyente» de que la entrada masiva de decenas de miles de personas a finales de julio fuera provocada por la desinformación de actores estatales extranjeros.
Sánchez había atribuido la crisis a una campaña de desinformación exterior en una entrevista en la Cadena Ser este lunes, en la que sostuvo que hubo bulos propagados tras la avalancha por redes «asociadas tanto a Rusia como a Israel y a una internacional ultraderechista» que, dijo, utiliza la inmigración para atacar a España y a Europa. El líder socialista se remitió a un informe del SEAE y llegó a sugerir que esa desinformación respondía a las posiciones del Ejecutivo español sobre las guerras de Ucrania y Gaza, en una explicación que exculpaba a Marruecos de haber orquestado la entrada.
Rusia, y en mucha menor medida Israel, se hicieron eco de lo ocurrido y los primeros trataron de amplificar la crisis, pero siempre después de que los migrantes ya hubieran entrado en Ceuta, no antes como detonante, según precisó el SEAE. La Comisión Europea ya había confirmado el pasado 6 de agosto la detección de canales, sobre todo rusos, que intentaron aprovechar la crisis en las plataformas digitales, situando esa actividad en la fase posterior al asalto. Sobre Israel, Bruselas identificó cuentas que difundieron falsedades, pero recalcó que no están vinculadas al Gobierno israelí y que su número fue muy inferior al de las redes rusas.
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, acusó a Sánchez de «mentir descaradamente» y atribuyó sus palabras a una maniobra de distracción. El Kremlin, por su parte, exigió este martes al Gobierno español que presente pruebas concretas de su supuesta implicación, y reprochó a Madrid haber corrido «a los micrófonos para hacer declaraciones sin materiales que las apoyen», al considerar que existen otros canales diplomáticos para trasladar ese tipo de quejas.
La portavoz del Gobierno y ministra de Migraciones, Elma Saiz, aseguró este mismo martes que el Ejecutivo dispone de «evidencias» sobre la injerencia, justo antes de que el SEAE precisara que no hay pruebas de que esa desinformación desencadenara la crisis. El episodio se enmarca en la estrategia del Gobierno de atribuir la avalancha a una «guerra cognitiva» de la «internacional reaccionaria», un relato que sus ministros Marlaska y Albares ya desplegaron en el Congreso y que ahora choca con la versión más cauta de las instituciones europeas. El desmentido matizado de Bruselas alimenta además el malestar en el propio PSOE, donde ha calado la imagen de un Sánchez a la defensiva y sin autocrítica sobre la gestión de una crisis que, cinco semanas después, sigue marcando la agenda política.






