El comisario europeo de Interior y Migraciones, el austriaco Magnus Brunner, ha expresado este martes sus reservas ante el Parlamento Europeo respecto a la regularización extraordinaria de inmigrantes aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez. Durante un debate monográfico en la Eurocámara, Brunner ha recordado a las autoridades españolas que, si bien la gestión migratoria es una competencia nacional, las decisiones unilaterales de calado no deben generar efectos negativos en el resto de los países miembros de la Unión Europea.
El responsable comunitario ha insistido en que cualquier medida de regularización masiva debe respetar escrupulosamente las reglas comunes de inmigración acordadas recientemente en el seno de la Unión. Brunner ha subrayado que el nuevo Pacto de Migración y Asilo costó años de negociaciones y sacrificios políticos, por lo que su cumplimiento es fundamental para mantener la confianza entre los socios. El mensaje enviado desde Bruselas apunta a la preocupación por el posible efecto llamada que este proceso pueda tener en las fronteras exteriores de otros Estados integrantes del espacio Schengen.
A pesar de reconocer la soberanía de España para legislar en esta materia, el comisario ha instado al Ejecutivo de Sánchez a actuar con responsabilidad y a evaluar el impacto transfronterizo de su decisión. Brunner ha enfatizado que la solidaridad entre los países europeos debe ir acompañada de una coherencia en las políticas internas de cada nación para evitar que la flexibilización de requisitos en un país desestabilice la estrategia común de control migratorio.
Algunos grupos defienden la necesidad de integrar a miles de personas en situación irregular para atender las demandas del mercado laboral, pero otros sectores coinciden con las advertencias de la Comisión sobre los riesgos de romper la unidad de acción en materia de fronteras. El Gobierno de España, por su parte, mantiene que el proceso se ajusta a la legalidad y responde a una necesidad económica y social urgente en el país.







