El Tribunal de Apelaciones de París ha declarado culpables de homicidio involuntario a Air France y Airbus por el accidente del vuelo AF447, que se estrelló en el océano Atlántico en 2009 causando la muerte de las 228 personas que viajaban a bordo. La sentencia revoca la absolución dictada en primera instancia en abril de 2023 y considera a ambas compañías como las únicas responsables del peor accidente de la aviación francesa.
El tribunal ha impuesto a cada empresa la multa máxima contemplada para personas jurídicas en este proceso penal, fijada en 225.000 euros. La cantidad, equivalente a apenas unos minutos de ingresos de cada compañía, ha sido considerada una sanción simbólica, aunque grupos de familiares de las víctimas han afirmado que la condena representa un reconocimiento de su difícil situación.
El accidente ocurrió el 1 de junio de 2009 cuando el Airbus A330 que operaba el vuelo entre Río de Janeiro y París desapareció de los radares mientras sobrevolaba el océano Atlántico, unas horas después de despegar. A bordo viajaban pasajeros de 33 nacionalidades, entre ellos 72 franceses, 58 brasileños, 26 alemanes, dos españoles y un argentino. Las cajas negras tardaron dos años en ser localizadas tras una intensa búsqueda en el fondo del mar.
La Oficina de Investigación y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil concluyó en 2012 que la tripulación no logró reaccionar correctamente después de que las sondas Pitot, que miden la velocidad del avión, se congelaran durante una tormenta. El avión descendió durante más de tres minutos sin que los pilotos detectaran el problema, precipitándose finalmente desde una altura de 11.580 metros.
El tribunal correccional de París había absuelto en 2023 a ambas empresas del cargo penal de homicidios involuntarios, aunque reconoció su responsabilidad civil. Los magistrados consideraron entonces que, aunque cometieron imprudencias y negligencias, no se pudo demostrar ningún vínculo causal seguro con el accidente. Sin embargo, el ministerio público cambió de posición y pidió en noviembre al tribunal de apelación que condenara a ambas empresas por homicidios involuntarios.
En su lectura de la sentencia, la jueza consideró a ambas compañías culpables por no haber hecho lo suficiente para evitar el siniestro. La decisión llega 17 años después del accidente, tras una instrucción judicial que duró 13 años.
Tanto Airbus como Air France han negado reiteradamente las acusaciones. Los abogados franceses pronostican nuevas apelaciones ante el Tribunal Supremo del país, lo que podría alargar el proceso durante años y prolongar el calvario para los familiares de las víctimas.







