Horas después de confirmarse la muerte de Jesús de Miguel, la Real Federación Española de Fútbol decidió que el balón se quedara quieto y aplazó los encuentros de Copa del Rey y Copa de la Reina que estaban citados para este martes. “Como muestra de respeto y solidaridad”, justificó el organismo, que habló de un fútbol español “unido en el dolor” por la pérdida del delantero del CD Tenerife, de 30 años.

Tres eran los partidos tachados del calendario. Por la Copa del Rey, de la primera ronda, quedaron en el aire el Anaitasuna-Alavés y el Pamplona-Eibar; por la Copa de la Reina, de la tercera eliminatoria, el Celta-Espanyol. Ninguno tiene aún nueva fecha: la RFEF la fijará más adelante. La jornada luctuosa se llevó por delante incluso la presentación del próximo compromiso de la Sub-21, prevista para este martes en Almendralejo.

El duelo no se quedó dentro de nuestras fronteras. La UEFA ordenó guardar un minuto de silencio en todos los partidos de sus torneos y arropó a la familia y a los compañeros del futbolista. “La comunidad del fútbol europeo está de luto”, resumió el organismo que preside el continente, sumándose a un sentimiento que ya recorría los vestuarios españoles.

Clubes, instituciones y figuras del fútbol encadenaron mensajes a lo largo del día. LaLiga y su presidente, Javier Tebas, despidieron al jugador, el Real Madrid y otros equipos guardaron un minuto de silencio antes de sus actos, y el propio Andorra, el club del otro protagonista involuntario de la tragedia, trasladó sus condolencias al Tenerife y a los suyos.

La estampa, además, resultó dolorosamente familiar. Es la segunda vez en siete días que la Copa del Rey se frena por una desgracia: el miércoles 28 de octubre la RFEF ya había suspendido los veinticuatro partidos de la primera eliminatoria en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de Urda. Dos paradas en una misma semana que dibujan uno de los tramos más sombríos que se recuerdan en el fútbol español.