CCOO y UGT acordaron este lunes convocar una huelga general de 24 horas para este otoño en reclamación de salarios que permitan pagar una vivienda, apenas unas horas después de que Pedro Sánchez anunciara elecciones para el 29 de noviembre. Los secretarios generales, Unai Sordo y Pepe Álvarez, difundieron la decisión en un comunicado conjunto, pendiente de ratificación por sus órganos de dirección.
Las dos centrales no convocaban un paro general de ámbito nacional desde noviembre de 2012, cuando se movilizaron contra la reforma laboral del Gobierno del PP de Mariano Rajoy. En los más de siete años de mandato de Sánchez, con episodios de fuerte inflación, encarecimiento de los alquileres y pérdida de poder adquisitivo, los sindicatos mayoritarios no habían llegado a dar ese paso.
La coincidencia de fechas es la que ha disparado las suspicacias. Para la oposición y para diversos columnistas, que las dos grandes centrales, próximas al Ejecutivo y receptoras de financiación pública, decidan parar precisamente el día del anuncio electoral y en torno a la bandera de la vivienda que Sánchez quiere convertir en eje de su campaña, funciona más como un apoyo al Gobierno que como una protesta contra él.
El reparto de destinatarios de la huelga alimenta esa lectura crítica. El paro apunta sobre todo a la patronal, a la que se exige desbloquear la negociación colectiva, y a las administraciones autonómicas con competencias en vivienda, muchas en manos del PP, mientras que las reivindicaciones encajan casi punto por punto con el relato del propio Ejecutivo y con los decretos que el Congreso tumbó el viernes.
Los sindicatos defienden que su movilización responde a una demanda social y no a un cálculo electoral. CCOO y UGT sostienen que mantendrán la presión «hasta que la vivienda deje de ser un privilegio y los salarios permitan vivir con dignidad», y enmarcan la convocatoria en la ola de protestas por el acceso a un hogar, impulsada también por el Sindicato de Inquilinas, que se manifestó el sábado para pedir rebajas del 50% en los alquileres y la expropiación de pisos a los fondos de inversión.
La huelga, de confirmarse, se celebrará en plena campaña. La fecha exacta se fijará en los próximos días junto a las plataformas sociales, lo que sitúa la primera gran movilización sindical de la era Sánchez en el tramo decisivo de la carrera hacia las urnas del 29 de noviembre.





