María Jesús Montero ha confirmado que abandonará su escaño en el Congreso de los Diputados cuando se constituya el Parlamento de Andalucía el próximo 11 de junio. La secretaria general del PSOE andaluz asumirá así el liderazgo de la oposición tras la derrota electoral del pasado domingo, la más dura del socialismo en Andalucía desde la llegada de la democracia.
El PSOE obtuvo apenas 28 escaños y un 22,71 por ciento de los votos, dos diputados menos que en 2022 y su peor resultado histórico en la comunidad que durante casi cuatro décadas fue su principal bastión político. Pese al incremento de la participación, que permitió al partido sumar más votos en términos absolutos, la formación socialista cayó en porcentaje electoral y encadena ya cinco derrotas consecutivas en Andalucía.
«Abandonaré mi escaño en el Congreso para no perder esa reserva de plaza cuando tome posesión de mi escaño en el Parlamento andaluz», confirmó Montero. La vicepresidenta primera del Gobierno, que mantiene su acta de diputada nacional hasta la constitución de la Cámara autonómica, justificó su decisión en que tiene «aprobadas unas oposiciones con veintitantos años» y no quiere renunciar a su plaza de funcionaria.
Sin embargo, Montero no garantizó que mantendrá su responsabilidad como jefa de la oposición durante toda la legislatura. Preguntada sobre si será la candidata en las próximas elecciones andaluzas dentro de cuatro años, respondió: «Muy largo. Voy partido a partido y estoy en reforzar al PSOE con todo lo que le puedo aportar». Añadió que estará «siempre a disposición del PSOE» pero que las circunstancias pueden variar y prefiere avanzar «minuto a minuto, partido a partido».
Montero compareció tras los resultados con un tono contenido y asumió públicamente el fracaso. «No son unos buenos resultados», reconoció. Aun así, intentó proyectar continuidad política y responsabilidad institucional: «Aceptamos el veredicto de las urnas, haremos una oposición seria y responsable. Somos la única alternativa a la derecha».
En su análisis sobre la derrota, la candidata socialista atribuyó el mal resultado a la falta de adaptación del PSOE a los nuevos canales comunicativos, especialmente las redes sociales. «No es un problema de conocer Andalucía. No es una cuestión de no ser empático, ni siquiera con la capacidad de respuesta. Adelante Andalucía es más eficaz en la comunicación política y el PSOE no ha sabido adaptarse», reconoció.
El auge de Adelante Andalucía, que pasó de dos a ocho escaños capitalizando buena parte del voto desencantado con el PSOE, añadió otra capa de complejidad al escenario de la izquierda andaluza. Ese crecimiento convirtió el Parlamento andaluz en un espacio mucho más fragmentado y restó todavía más margen a los socialistas para presentarse como referencia única de la oposición.
Montero ha reconocido que llegó a replantearse su candidatura, desde el mensaje hasta el liderazgo o el formato escogido. «Tengo que admitir que veníamos de un escenario muy complicado porque hemos peleado contra Goliat, que es todo el aparato de propaganda del gobierno de Andalucía; pero soy autocrítica y lo que tenemos que hacer es un análisis reposado», sentenció.
La primera reacción de Ferraz este lunes llegó de la mano de la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, quien rechazó extrapolar la debacle en Andalucía como una derrota de Pedro Sánchez. Por el contrario, sostuvo que la lectura que hace es la del «fracaso» del PP nacional, ya que Moreno ha pasado de gobernar en solitario a necesitar potencialmente a Vox para determinadas votaciones.
El partido que llegó a gobernar durante 37 años seguidos en Andalucía aparece ahora atrapado en una larga travesía del desierto. Montero intenta convertir ahora el Parlamento andaluz en el centro de su reconstrucción política, aunque sin comprometerse a permanecer en el cargo durante toda la legislatura, lo que alimenta las especulaciones sobre un posible regreso a Madrid si la situación no mejora.







