El precio del alquiler en Canarias ha vuelto a batir su récord histórico: 15,6 euros por metro cuadrado, un 8,8% más que hace un año, según los últimos datos de Idealista correspondientes al primer trimestre de 2026. Un piso tipo de 70 metros cuadrados que hace doce meses rondaba los 1.000 euros al mes cuesta hoy 1.090 o más, dependiendo de la zona. La tendencia no tiene freno a la vista.
Las cifras no son nuevas, pero cada trimestre son peores. Canarias lleva encadenando subidas de alquiler trimestre tras trimestre sin que ninguna medida haya conseguido invertir la tendencia. El 8,8% de subida interanual dobla la inflación y se suma a un acumulado que en cinco años supera el 40% en muchas zonas.
Por islas: Tenerife y Gran Canaria tiran del precio
Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria concentran la mayor presión. En Santa Cruz capital, el metro cuadrado en compra ha alcanzado los 3.666 euros. En Las Palmas, la media no baja de 2.704 euros. El alquiler sigue el mismo patrón: las capitales y las zonas turísticas absorben la demanda y expulsan al residente.
Más demanda, menos oferta
La obra nueva no sigue el ritmo de la demanda. Los costes de construcción han subido más de un 30% desde 2020 y la rentabilidad para el promotor se ha reducido. El parque de vivienda pública de Canarias es raquítico: una de las ratios más bajas de España. Y la vivienda vacacional compite directamente con el alquiler residencial por el mismo stock de pisos.
Medidas del Gobierno: 197,5 millones y Bono Joven
El Gobierno de Canarias ha anunciado un presupuesto de 197,5 millones para el Instituto Canario de la Vivienda en 2026, la cifra más alta de su historia. También ha activado el Bono Alquiler Joven: 250 euros al mes durante dos años para menores de 35 años que cumplan los requisitos de renta. Pero 250 euros al mes no cubren ni la cuarta parte de un alquiler medio en las capitales.
Lo que no está haciendo nadie
Hasta aquí los datos. Lo que falta es una política real de vivienda que no dependa solo de ayudas al inquilino. No hay plan efectivo de movilización de vivienda vacía. No hay límite autonómico al precio del alquiler. No hay calendario creíble de construcción de vivienda pública. Y la presión turística sobre el mercado residencial sigue sin regularse de manera seria.
El BBVA prevé que Canarias crezca un 2,5% en 2026 y cree 35.000 empleos en dos años. Si ese crecimiento no va acompañado de una política de vivienda que funcione, el empleo nuevo servirá para pagar alquileres que suben más deprisa que los salarios.







