Pedro Marco, presidente de Adif, ha salido hoy al paso de las conclusiones alcanzadas por la Guardia Civil en relación al accidente ferroviario de Adamuz, ocurrido el pasado 18 de enero. Durante una comparecencia ante los medios, el máximo responsable del gestor de infraestructuras ha sostenido que los investigadores de la Benemérita han realizado una interpretación errónea de los datos técnicos que figuran en el atestado judicial, concretamente sobre la supuesta rotura de un carril 22 horas antes del siniestro.
El debate se centra en una caída de tensión registrada en los circuitos de vía el día previo a la tragedia, que se cobró 46 víctimas mortales. Mientras que la Guardia Civil vincula este fenómeno eléctrico con una fractura previa del raíl, Marco ha defendido que dicho sistema no está diseñado para detectar roturas en tiempo real, sino para monitorizar la posición de los trenes. Según el presidente de Adif, una caída de tensión puede responder a múltiples causas técnicas y no permite extraer una conclusión definitiva sobre el estado estructural del acero en ese momento.
En defensa de la operativa de la compañía, Marco ha revelado que hasta 19 convoyes, además de un tren de exploración, circularon por ese mismo punto entre el registro de la anomalía eléctrica y el momento del accidente sin que ninguno de los maquinistas detectara irregularidad alguna. Para el responsable de Adif, determinar que el carril estaba roto basándose únicamente en ese tecnicismo es una afirmación que no se ajusta a los estándares internacionales ni a las capacidades de los sistemas actuales de señalización.
El presidente de la entidad ha insistido en que la detección de fracturas solo es plenamente fiable mediante tareas de auscultación periódica y que ningún fabricante ofrece hoy herramientas que garanticen la detección automática de roturas de forma inmediata. Con estas declaraciones, Adif intenta frenar el relato de una posible negligencia por falta de mantenimiento o de respuesta ante señales de alerta, mientras la investigación judicial sigue analizando si el fallo del material fue el desencadenante crítico de la catástrofe.







