La detención de Serigne Mbayé, exdiputado de Podemos en la Asamblea de Madrid y portavoz del sindicato de manteros, ha abierto una grieta interna en la Policía Nacional. Lo que comenzó como una intervención ordinaria en el distrito de Usera-Villaverde el pasado jueves por la tarde terminó derivando en un episodio que varios agentes califican de injerencia directa en su actuación.
Según fuentes policiales, los hechos se iniciaron en torno a las 19:45, cuando una patrulla detectó a dos hombres merodeando junto a vehículos estacionados en una zona donde se habían producido robos recientes. Al aproximarse para identificarles, uno de ellos —Mbayé, según el atestado— habría tratado de eludir el control, lo que desencadenó la intervención.
La versión policial sostiene que el exdiputado se negó reiteradamente a identificarse, mostró una actitud de confrontación y trató de huir hacia un portal cercano. Por ese motivo se produjo su reducción, en una escena que quedó grabada por testigos y que posteriormente se difundió en redes sociales. En las imágenes se observa a Mbayé en el suelo mientras un agente lo inmoviliza con la rodilla.
El operativo se saldó con siete detenidos y cinco agentes con lesiones leves. Los arrestados fueron trasladados a la comisaría de Usera, donde permanecieron hasta la madrugada. A Mbayé se le atribuyen presuntos delitos de atentado contra la autoridad, lesiones y desobediencia grave.
Sin embargo, el caso dio un giro inesperado en dependencias policiales. Siempre según fuentes internas, una llamada de un alto mando de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana alteró el curso de los acontecimientos. La orden, trasladada con urgencia a la comisaría, habría cuestionado la actuación y precipitado el levantamiento de la detención en los términos previstos inicialmente por los agentes actuantes.
Estos hechos ha generado un profundo malestar en distintos sectores del cuerpo, donde se interpreta como una desautorización de los policías sobre el terreno. No es habitual, señalan, que una intervención de este tipo sea corregida de forma tan directa desde la cadena de mando, y menos aún dentro de posible delito contra agentes de la autoridad.
Frente a la versión policial, Mbayé y vecinos del barrio sostienen un relato distinto. El exdiputado asegura que regresaba a su domicilio cuando fue abordado de forma brusca por agentes de paisano y niega haber mostrado resistencia. Su entorno denuncia un episodio de identificación por perfil racial, en línea con otras intervenciones similares que, según afirma, ha sufrido en los últimos meses.
Dirigentes de Podemos denunciaron una actuación racista y exigieron explicaciones al Ministerio del Interior, mientras desde el Ayuntamiento de Madrid se defendió la labor policial y se recordó la obligación de todos los ciudadanos de colaborar con la autoridad.
El grupo parlamentario Sumar ha pedido aclaraciones en el Congreso sobre el fundamento legal de la intervención y el respeto a los derechos de los detenidos. La investigación judicial sigue abierta y deberá determinar no solo lo ocurrido en la calle, sino también qué pasó después dentro de la propia comisaría







