El Partido Popular ha enfriado las expectativas del Gobierno para convalidar el último decreto de medidas anticrisis en el Congreso de los Diputados. La formación liderada por Alberto Núñez Feijóo ha condicionado su respaldo parlamentario a que el Ejecutivo de Pedro Sánchez incorpore nuevas iniciativas económicas destinadas a paliar la pérdida de poder adquisitivo de las familias, argumentando que el plan actual es insuficiente ante la escalada inflacionaria provocada por la inestabilidad internacional.
La exigencia central del principal partido de la oposición se centra en la deflactación de la tarifa del IRPF. Esta medida busca ajustar los tramos del impuesto a la inflación real para evitar que los contribuyentes paguen más tributos simplemente por recibir subidas salariales que no compensan el aumento del coste de la vida. Desde el PP insisten en que el decreto se queda corto y que, sin este alivio fiscal directo en las nóminas, las ayudas aprobadas por el Consejo de Ministros no serán capaces de revertir el empobrecimiento de las clases medias.
El bloque gubernamental se encuentra ahora en una posición comprometida, ya que necesita asegurar una mayoría suficiente antes de que venza el plazo para la votación en la Cámara Baja. El PSOE defiende que las medidas actuales, centradas en el control de precios de los suministros y el transporte, son las más eficaces, pero sus socios parlamentarios habituales, como Sumar o los grupos nacionalistas, mantienen también sus propias demandas al alza, lo que estrecha el margen de maniobra de la Moncloa.
Si no se produce un acercamiento de posturas en las próximas horas, el Gobierno se arriesga a que el decreto decaiga, lo que supondría la retirada inmediata de las bonificaciones y ayudas vigentes. Los populares han reiterado que su voto no es un cheque en blanco y que la política económica del Ejecutivo debe virar hacia una bajada impositiva real si quiere contar con su apoyo en un momento de especial fragilidad para las economías domésticas.







