El socialista António José Seguro será el próximo presidente de la República de Portugal tras imponerse con una victoria rotunda en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo, 8 de febrero de 2026. El resultado pone fin a una de las campañas más polarizadas de la historia democrática del país y supone un freno directo al avance del populismo en el arco institucional portugués.
André Ventura, de 43 años, ha comparecido ante sus seguidores poco después del cierre de las urnas para reconocer su derrota. El líder de Chega, que basó su discurso en la crítica a la inmigración y al sistema tradicional de partidos, ha admitido que los portugueses han optado por otra vía, aunque ha reivindicado su paso al balotaje como una victoria histórica para su formación. Por su parte, António José Seguro, de 63 años, regresará a la primera línea política como sucesor del conservador Marcelo Rebelo de Sousa, quien dejará el cargo en marzo tras completar el máximo de dos mandatos consecutivos.
La jornada electoral ha estado marcada por una movilización ciudadana notable a pesar de las dificultades meteorológicas causadas por la borrasca Marta, que obligó a posponer la votación en varias localidades afectadas por inundaciones. La participación se ha situado en torno al 45,5% en los avances de la tarde, una de las cifras más altas registradas en las últimas décadas para unas presidenciales. El triunfo de Seguro, un perfil moderado dentro del Partido Socialista, representa para los analistas un respaldo a la estabilidad institucional en un momento de incertidumbre económica y social en toda la Unión Europea.
En su discurso de victoria, el presidente electo ha subrayado su compromiso de ser un árbitro imparcial para todos los portugueses, independientemente de su orientación política. Seguro, que fue secretario general del Partido Socialista hace más de una década, asume ahora el papel de garante de la Constitución con un margen de confianza superior al millón y medio de votos sobre su rival. Con esta elección, Portugal cierra el ciclo de transición en la jefatura del Estado y consolida un modelo de presidencia centrado en el equilibrio parlamentario y la unidad nacional.







