Las autoridades griegas han detenido este jueves a un oficial de las Fuerzas Armadas bajo la grave acusación de espionaje. El militar, cuya identidad no ha trascendido, disponía de acceso a información clasificada de la Alianza Atlántica y está siendo investigado por la supuesta filtración de documentos estratégicos a terceros países, con las sospechas principales dirigidas hacia los servicios de inteligencia de China.
La operación se ha desarrollado en una zona militar y ha sido fruto de un trabajo conjunto entre los servicios de contrainteligencia del Estado Mayor y diversas agencias de seguridad estatal. A través de un comunicado oficial, el Estado Mayor heleno ha confirmado el arresto y ha subrayado que la detención se ejecutó de forma coordinada para evitar cualquier riesgo de fuga o destrucción de pruebas. Aunque el organismo militar no ha mencionado explícitamente a Pekín en su nota pública, fuentes cercanas a la investigación señalan que el rastro de la información apunta directamente a intereses del gigante asiático.
La gravedad del caso reside en el nivel de acceso que el oficial tenía dentro de la estructura de la OTAN. Grecia, como miembro estratégico en el flanco sur de la Alianza, custodia planes y protocolos de defensa que afectan a la seguridad colectiva europea. Los investigadores tratan ahora de determinar el volumen de la información comprometida y si el detenido actuaba en solitario o formaba parte de una red de captación de activos dentro de las instituciones militares griegas.
El oficial detenido ha sido puesto a disposición judicial bajo cargos de traición y revelación de secretos de Estado. Mientras tanto, las autoridades griegas mantienen una comunicación fluida con sus aliados de la OTAN para evaluar el impacto real de la filtración y reforzar los protocolos de acceso a datos sensibles en sus bases operativas.







