Saif al Islam Gadafi, hijo del que fuera dictador libio Muamar el Gadafi, ha sido asesinado este martes en la localidad de Zenten. Según ha confirmado su abogado, el letrado francés Marcel Ceccaldi, el ataque fue perpetrado por un comando compuesto por cuatro personas que asaltó su vivienda particular. El fallecido, sobre quien pesaba una orden de busca y captura de la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad, vivía en esta región desde que fue capturado inicialmente durante la guerra civil que acabó con el régimen de su padre en 2011.
Considerado durante años como el delfín y sucesor natural del poder en Libia, Saif al Islam trató de proyectar una imagen de líder reformista y moderado ante la comunidad internacional. Sin embargo, su perfil diplomático se desmoronó al inicio de las revueltas de la Primavera Árabe, cuando amenazó públicamente con un baño de sangre para sofocar las protestas contra el gobierno de su progenitor. Desde la caída de Trípoli, su situación legal y su paradero habían sido objeto de constantes controversias debido a las disputas entre las autoridades locales de Zenten y los tribunales internacionales.
La muerte de Gadafi supone la desaparición de una de las figuras más polarizadoras del escenario político libio, que recientemente había intentado regresar a la vida pública con la intención de concurrir a futuros procesos electorales.







