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martes, 3 febrero,2026

Crónica | Costa Adeje Tenerife 1 – 1 Real Sociedad

El Costa Adeje Tenerife firmó un empate de prestigio ante la segunda clasificada, la Real Sociedad, en un partido que dejó sensaciones encontradas: solidez competitiva, carácter y oficio… pero también deberes tácticos por hacer.

El encuentro se torció en el minuto 28, cuando el conjunto tinerfeño encajó el empate tras una acción a balón parado. Un saque de esquina mal defendido, sin el despeje contundente que exigía la jugada, permitió a la Real Sociedad igualar el marcador. La portera hizo todo lo que estuvo en su mano para evitar el gol, pero el balón acabó dentro y el estadio entró en un silencio espeso, de esos que solo se dan cuando el golpe no estaba en el guion.

A partir de ahí, el partido se movió entre el respeto y la tensión propia de los grandes duelos. El Tenerife competía, pero mostraba una de sus asignaturas pendientes: la dificultad para soltar el balón y el exceso de acciones individuales en zonas de verdadero peligro. Detalles que no empañan el rendimiento global, pero que el cuerpo técnico deberá pulir si quiere un equipo más vertical y ofensivo frente a rivales de este calibre.

En ese contexto aparecieron las dos futbolistas que sostienen el alma de este equipo: Elba Vergés y Natalia Ramos. La catalana, con el dorsal 18, volvió a ofrecer una lección de jerarquía defensiva y lectura del juego; la lagunera, con el 14, puso carácter, temple y ese punto de garra que conecta al equipo con la grada. Dos futbolistas fundamentales, de esas que no siempre hacen ruido, pero sin las cuales el edificio se tambalea.

La segunda parte arrancó con un dominio más claro de la Real Sociedad, que se adueñó del balón y diseñó un ataque continuo en busca del segundo gol. El Tenerife resistió con orden, demostrando que este proyecto sigue siendo un bloque sólido y competitivo, perfectamente instalado en la élite del fútbol femenino. Y cuando Natalia aparece, con esa mezcla de oficio y liderazgo, el pasado pesa menos y el presente se sostiene mejor.

El partido, además, dejó una actuación arbitral correcta y discreta, algo que no siempre es noticia en el Heliodoro… y precisamente por eso merece ser destacada.

A cinco minutos del final llegó uno de los momentos más emotivos: la entrada de Coco, una jugadora muy querida por la afición, que fue recibida con una ovación sincera, de esas que no se ensayan y salen del corazón.

El duelo terminó con empate a uno, un resultado que sabe a punto trabajado frente a un rival de máximo nivel. Y también dejó una imagen simbólica: una catalana y una lagunera entendiéndose sobre el césped, recordando que el fútbol —como la vida— va de sociedades bien avenidas. Algo que en Barcelona se sabe desde hace décadas… y que en Madrid, en tiempos de Butragueño, también aprendieron. Desde aquí, un saludo.

El Costa Adeje Tenerife no ganó, pero confirmó algo más importante: sigue siendo un equipo de verdad. Y eso, a estas alturas, cuenta mucho.

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com

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