El Kremlin ha decidido pasar a la ofensiva en el terreno de los videojuegos. El Gobierno ruso, a través de su Ministerio de Desarrollo Digital, ha anunciado una inversión masiva de 10.000 millones de rublos —unos 110 millones de euros— para financiar la creación de un shooter de gran escala que compita directamente con la exitosa franquicia estadounidense Call of Duty. El objetivo es claro: contrarrestar lo que Moscú denomina la rusofobia de los títulos occidentales y ofrecer un producto que ensalce los valores nacionales y la historia militar del país.
La iniciativa, impulsada inicialmente por el diputado Mikhail Delyagin en la Duma, surge como respuesta a la representación que los juegos de Activision suelen hacer de los soldados rusos, habitualmente relegados al papel de antagonistas. En este nuevo proyecto, que contará con el respaldo del Instituto para el Desarrollo de Internet, se espera que los jugadores asuman el papel de fuerzas rusas enfrentándose a enemigos que, según las primeras directrices, incluirían ejércitos de Estados Unidos, Reino Unido y Ucrania.
Pese a la contundencia de la cifra económica, los expertos del sector advierten de la dificultad de crear un juego de categoría AAA desde cero en el actual contexto de aislamiento. Tras la salida de los grandes motores gráficos occidentales, como Unreal Engine o Unity, Rusia se enfrenta al reto de desarrollar su propia tecnología o adaptar herramientas alternativas para lograr la calidad visual y técnica que exigen los jugadores actuales.
El plan del Gobierno no se limita a este título de disparos, sino que forma parte de una estrategia más amplia para revitalizar su industria tecnológica, que incluye el desarrollo de consolas nacionales y motores gráficos propios. Por ahora, el Ministerio ha abierto el plazo para que los estudios locales presenten sus propuestas. El resultado será una prueba de fuego para ver si el músculo financiero del Estado es suficiente para romper la hegemonía cultural de los videojuegos occidentales en un mercado cada vez más politizado.







