Las previsiones macroeconómicas para los próximos años dibujan un escenario de crecimiento más moderado en el conjunto de España y con importantes diferencias entre comunidades autónomas.
En ese contexto, Canarias aparece situada entre las regiones con menor avance económico previsto para 2027, con una tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto inferior a la media nacional y claramente por detrás de los territorios más dinámicos.
Los distintos servicios de análisis coinciden en que la economía española entrará en una fase de desaceleración progresiva tras varios años de fuerte recuperación. Para 2027 se espera un crecimiento más estable, en torno al 2 %, apoyado principalmente en la demanda interna, mientras que el impulso de sectores como el turismo perderá intensidad respecto a ejercicios anteriores. Esta evolución no afectará por igual a todas las comunidades.
A la cola
En el caso de Canarias, las previsiones sitúan el crecimiento en torno al 1,6 % en 2027, lo que coloca al Archipiélago en la parte baja del ranking autonómico.
Esta posición se explica en gran medida por el peso estructural del turismo en la economía regional. Tras varios años de cifras récord de visitantes, el gasto turístico muestra señales de normalización, lo que reduce su capacidad de seguir actuando como principal motor del crecimiento.
El informe que recoge estas proyecciones, elaborado por el servicio de estudios de BBVA, señala que las regiones más dependientes del turismo internacional serán las que experimenten una desaceleración más intensa a medio plazo. Canarias y Baleares comparten este patrón, frente a otras comunidades con mayor presencia de industria, exportaciones o inversión residencial.
La comparación territorial refuerza esta lectura. Comunidades como Madrid, la Comunidad Valenciana, Aragón o Navarra presentan previsiones de crecimiento superiores para 2027, impulsadas por un mayor dinamismo del consumo interno, la actividad industrial y la inversión en vivienda. En estos territorios, la diversificación sectorial actúa como amortiguador frente a la ralentización de sectores concretos.
Empleo
Más allá del PIB, las previsiones también apuntan a una moderación en la creación de empleo a partir de 2026. Aunque el mercado laboral seguirá creciendo, lo hará a un ritmo más contenido.
En Canarias, este comportamiento se traducirá previsiblemente en incrementos de empleo más modestos que en otras comunidades, en línea con su menor crecimiento económico y con la evolución esperada de la actividad turística.
Otros indicadores estructurales ayudan a contextualizar este escenario. Canarias continúa presentando una elevada dependencia de sectores intensivos en mano de obra y de bajo valor añadido, una productividad inferior a la media estatal y un mercado laboral especialmente sensible a los ciclos económicos.
A ello se suman factores como la presión sobre la vivienda, los costes de la insularidad y las dificultades para atraer inversión en sectores distintos al turístico.
Más débil y vulnerable
Las previsiones no describen un escenario de estancamiento, pero sí ponen de relieve un crecimiento más débil y vulnerable que el de otras regiones. En este contexto, los analistas subrayan la importancia de avanzar en la diversificación económica, el refuerzo de actividades vinculadas a la innovación y la mejora de la cualificación del empleo, como elementos clave para elevar el potencial de crecimiento a medio y largo plazo.
En definitiva, el horizonte económico para 2027 sitúa a Canarias ante un reto estructural: mantener el dinamismo en un entorno de menor impulso turístico y reducir la brecha de crecimiento respecto a las comunidades más competitivas del país.







