Fue un partido amarillo. Pero no por el sol —que no apareció— sino por las tarjetas. Amarillo de árbitra valiente, de silbato con criterio, de autoridad para frenar a tiempo el belicismo del Athletic Club de Bilbao, un equipo intenso, duro, de choque constante, que vino a competir cada balón como si fuera el último. Con respeto, sí, pero con colmillo. Como debe ser.
Y en ese contexto bronco, de fútbol que se juega también con el cuerpo y con la mirada, el Costa Adeje Tenerife —el Tenerife femenino, el Tenerife de las mujeres, el Tenerife del fútbol, como nos gusta decir en esta casa— supo mantener la cabeza fría y el pulso firme. Partido de combate, de esos que huelen a barro, a hierba mojada y a orgullo. De los que gustan.
La lluvia caía sin tregua sobre el Heliodoro, pero estas chicas no se arrugan. Ni una. Cerca de 1.500 personas en la grada, que no son pocas para un domingo lluvioso de enero, y la sensación —compartida por esta redacción— de que esto no ha hecho más que empezar. Esto se va a triplicar. Porque cuando hay buen fútbol, la gente responde. Aquí no hay anuncios de yogures, pero el nivel es el mismo. O mejor. Y si no hay spots, será porque el gofio que se meten entre pecho y espalda es del de verdad, del que da fuerza, carácter y piernas para correr hasta el minuto noventa y pico como si fuera el primero.
Y llegaron los goles. Primero, el que abría el camino. Luego, el que asentaba el dominio. Y en el 85, Edessa puso el tercero. 3-0. El estadio ya en ebullición, el primer partido del año convertido en una fiesta seria, de esas que se celebran sin perder el respeto al rival, pero disfrutando cada jugada, cada presión, cada recuperación.
Y entonces, la apoteosis.
En el descuento, cuando algunos ya buscaban el coche en el aparcamiento, apareció Koko. Emblemática. Querida. De las que representan este proyecto dentro y fuera del campo. Gol, 4-0, y abrazo colectivo bajo la lluvia. El Heliodoro rendido.
Y aún quedaba más. Iratxe cerró la cuenta. El quinto. 5-0. Ya sin discusión, ya sin dudas, ya con la certeza de que este equipo no solo gana: entiende el fútbol. El nuevo diseño del cuerpo técnico funciona. Se nota en los cambios, en la lectura del partido, en la estructura, en cómo se neutralizó al Athletic y se le fue desmontando pieza a pieza.
Lectura perfecta. Dirección perfecta. Respuesta perfecta.
Domingo de lluvia. Domingo de tarjetas. Domingo de respeto y combate.
Y sobre todo, domingo de fútbol.
Del nuestro.
Del Tenerife.
Del Tenerife femenino.
Del que, cada jornada, convence a más gente de que aquí hay algo grande creciendo.







