Elon Musk ha declarado este fin de semana una guerra total a la Unión Europea. Horas después de que la Comisión Europea anunciara el viernes una sanción de 120 millones de euros contra su red social X, el magnate ha pasado al ataque más contundente hasta la fecha y ha pedido directamente que se aboliera el bloque comunitario.
«La UE debe ser abolida. Devuelvan la soberanía a los países individuales para que los gobiernos puedan representar mejor a sus pueblos», escribió el sábado en un mensaje que ya supera los 45 millones de visualizaciones. En las horas siguientes no bajó el tono: acusó a la Comisión de «adorar al dios de la burocracia» y de «asfixiar lentamente a Europa hasta la muerte». Este domingo ha insistido en la misma línea: «Amo Europa, pero no al monstruo burocrático que es la UE».
La multa, la primera de gran calibre que Bruselas impone bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA), castiga tres prácticas de X. La principal es el diseño engañoso de la marca azul de verificación: el check que antes significaba autenticidad y ahora se compra con la suscripción premium induce a error a los usuarios, que siguen creyendo que lo lleva solo quien está verificado de verdad. A esto se suman la falta de transparencia en los datos publicitarios y la negativa a entregar información a investigadores independientes.
Desde que compró Twitter en octubre de 2022, Musk mantiene un enfrentamiento abierto con Bruselas. Ha amenazado en varias ocasiones con bloquear X en Europa, ha sido investigado por moderación de contenidos y desinformación, y ha calificado repetidamente las normas europeas de censura. La Comisión ha pasado de las advertencias a los hechos y ha abierto la puerta a multas que podrían llegar al 6 % de la facturación mundial de la empresa si persisten las infracciones.
X dispone de 60 días para recurrir la multa o corregir las prácticas señaladas. Fuentes cercanas a la compañía aseguran que Musk prepara una respuesta «contundente», que podría incluir recurso ante el Tribunal de Justicia de la UE o incluso medidas técnicas que afecten al funcionamiento de la red en el continente.
Con una simple sanción administrativa, Elon Musk ha logrado convertir el debate en algo mucho mayor: la supervivencia misma del proyecto europeo frente al poder de los gigantes tecnológicos.







