La tensión estalló de nuevo en Torre Pacheco. A pesar del amplio dispositivo de seguridad desplegado por las fuerzas del orden, con medio centenar de agentes de la Guardia Civil y Policía Local patrullando las calles, el municipio volvió a ser escenario de enfrentamientos violentos la noche del sábado. Las protestas convocadas desembocaron en agresiones, cargas policiales y varias personas heridas —algunas de gravedad—, agravando un clima de crispación que se arrastra desde el viernes.
Los disturbios se concentraron especialmente en el barrio de San Antonio. Estos grupos convocados intentaron localizar y agredir a personas extranjeras, generando escenas de caos y temor en las calles.
Frente a ellos, inmigrantes respondieron a las provocaciones, lo que elevó aún más la tensión. La situación se tornó tan delicada que la delegada del Gobierno, Mariola Guevara, solicitó de urgencia el envío del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) desde Valencia, así como la movilización de unidades de Seguridad Ciudadana (Usecic) de la Guardia Civil.
En palabras del alcalde, Pedro Ángel Roca, lo que ocurrió es “inadmisible”. En declaraciones a los medios, instó a la población a mantener la calma: “Si estamos hartos de la delincuencia y de la violencia, no podemos responder con más violencia”, afirmó. Aunque compartió la preocupación ciudadana por la seguridad, Roca insistió en que la respuesta debe ceñirse a los cauces legales de un Estado de Derecho. “Hacer justicia con un palo en la mano es inaceptable”, subrayó.
El primer edil también anunció que convocará en los próximos días la Junta Local de Seguridad, en la que exigirá un refuerzo estable de patrullas de Guardia Civil en el municipio. “Hace falta una presencia disuasoria real y capacidad de respuesta inmediata, no con una hora de retraso”, reclamó.
El detonante de esta espiral de violencia fue la agresión a un vecino Los hechos ocurrieron en torno a las 6:00 de la mañana, en las inmediaciones del cementerio de la localidad.
Según el testimonio de la víctima, los agresores se encontraban dispersos a cierta distancia cuando lo interceptaron. Uno de ellos se le abalanzó de forma repentina y, sin pronunciar palabra, comenzó a golpearlo con gran violencia, centrándose especialmente en el rostro. Una vez derribado, el grupo continuó agrediéndolo con patadas y puñetazos. Aunque registraron sus bolsillos, todo apunta a que el robo no era el objetivo, ya que el agredido portaba un reloj que en ningún momento intentaron llevarse.
Aunque hasta el momento no se han producido detenciones la situación mantiene en vilo a las autoridades locales.
Como medida preventiva, este sábado se canceló el tradicional mercadillo municipal.
Desde la ciudadanía, el rechazo a los actos violentos se entrelaza con una sensación de hartazgo. Antonio José Martínez, presidente de la asociación de vecinos de Roldán —la pedanía más grande de Torre Pacheco—, condenó las agresiones, pero también alertó de un deterioro social progresivo. “La delincuencia ha ido creciendo durante los últimos quince años y el malestar se hace difícil de contener”, señaló. “Si no se pone freno, podríamos lamentar consecuencias aún peores”, advirtió.
Torre Pacheco atraviesa un momento crítico. La escalada de violencia y la falta de control institucional evidencian una fractura social que necesita una respuesta firme, eficaz y a la altura de los valores democráticos. Porque como sociedad, no podemos permitir que el miedo ni el odio definan nuestro futuro.







