Un atentado suicida perpetrado este sábado en el noroeste de Pakistán se saldó con al menos trece soldados muertos y 24 personas heridas, tras la explosión de un vehículo cargado de explosivos que impactó contra un convoy militar.
La explosión se produjo en la región tribal de Mir Ali, en el distrito de Waziristán del Norte, dentro de la conflictiva provincia de Khyber Pakhtunkhwa, una de las zonas más afectadas por la violencia insurgente en los últimos años. El ataque ocurrió mientras regía un toque de queda temporal para facilitar el tránsito de fuerzas de seguridad.
La acción fue reivindicada por el grupo Huzaifa Suicide Bombing Cell, una célula vinculada a Aswad ul Harb y asociada al grupo insurgente liderado por Hafiz Gul Bahadar.
Tras el ataque, las fuerzas de seguridad acordonaron la zona y lanzaron una operación de búsqueda ante el temor de la presencia de más insurgentes en los alrededores. Hasta el momento, el Ejército paquistaní no ha emitido un comunicado oficial, aunque se espera una declaración en las próximas horas.
El país atraviesa una nueva ola de violencia insurgente, especialmente en las provincias de Khyber Pakhtunkhwa y Baluchistán, ambas fronterizas con Afganistán. Las autoridades paquistaníes acusan al Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) de operar desde territorio afgano para llevar a cabo ataques en suelo paquistaní, acusaciones que el gobierno de Kabul ha rechazado, instando a Islamabad a resolver sus conflictos internos.







