La dirección nacional de Vox ha formalizado la expulsión cautelar de Javier Ortega Smith después de que este se rebelara contra la decisión del partido de relevarlo como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid. La medida, adoptada por el Comité Ejecutivo Nacional, supone la ruptura definitiva con quien fuera uno de los fundadores y el dirigente más mediático de la formación durante sus primeros años de expansión nacional.
La crisis interna estalló la semana pasada cuando la cúpula dirigida por Santiago Abascal acordó por unanimidad el cese de Ortega Smith al frente del grupo municipal madrileño. La intención de la dirección era situar en su lugar a Arantxa Cabello López para iniciar una nueva etapa en el consistorio de la capital. Sin embargo, Ortega Smith rechazó frontalmente el relevo y se negó a entregar el acta de concejal o a facilitar la transición en la portavocía, lo que el partido ha interpretado como un acto de desacato grave a la autoridad del Comité Ejecutivo.
Fuentes internas de la formación confirman que la decisión de expulsarlo responde a la necesidad de mantener la disciplina interna y la unidad jerárquica. La resistencia de Ortega Smith a acatar las órdenes de Bambú, la sede nacional del partido, ha precipitado un expediente disciplinario que conlleva su salida inmediata de la organización. El dirigente, que ya había sido desplazado progresivamente de la primera línea tras dejar la secretaría general y la vicepresidencia del partido, se queda ahora fuera de la estructura de las siglas que ayudó a crear.
Pese a su historial como responsable de la estrategia jurídica del partido y su papel protagonista en el juicio del procés, su perfil había generado tensiones crecientes con el actual núcleo de confianza de Abascal. Con esta expulsión, el grupo municipal de Vox en Madrid queda a la espera de formalizar el nombramiento de Arantxa Cabello, mientras Ortega Smith deberá decidir si mantiene su acta como concejal no adscrito o abandona la política municipal.







