La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso este miércoles convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea y anunció nuevas medidas en materia de defensa, seguridad, relaciones con China, energía y tecnología. Lo hizo durante su discurso anual sobre el Estado de la Unión ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, con el primer ministro canadiense, Mark Carney, como invitado de honor, el primer líder de un país no europeo que asiste a esta intervención.
«Me gustaría trabajar contigo para abrir la puerta a que Canadá sea el primer miembro asociado de la UE», afirmó Von der Leyen dirigiéndose directamente a Carney. La propuesta plantea pasar del actual acuerdo comercial CETA a una «Alianza para el Futuro», concebida para crear un espacio común de prosperidad y seguridad económica, sin que la presidenta llegara a definir con precisión qué implicaría ese estatus inédito para un tercer país.
La asociación ampliada abarcaría un amplio catálogo de sectores estratégicos: la fabricación avanzada, la producción de defensa, el Ártico, la energía, las materias primas críticas, las baterías, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la ciberseguridad y la seguridad económica. «Esta es una asociación que no va contra nadie más, sino a favor de nuestra fortaleza común», subrayó la presidenta, que enmarcó el gesto en la necesidad de reforzar los lazos entre democracias.
Von der Leyen propuso además la creación de un Consejo de Seguridad Europeo que coordine la respuesta ante crisis cuando la ONU o la OTAN no resulten suficientes, en especial frente a amenazas híbridas. Ese organismo integraría, junto a los Veintisiete, a aliados como Reino Unido, Noruega, Ucrania y la propia Canadá, y funcionaría bajo un nuevo «protocolo de seguridad de emergencia».
El discurso estuvo dominado por la lectura geopolítica. «Las viejas certezas y alianzas se han resquebrajado y ahora nos encontramos ante un mundo abiertamente hostil», advirtió la presidenta, que reivindicó la necesidad de «reimaginar con urgencia» las alianzas europeas ante las fricciones tanto de la UE como de Ottawa con la Administración de Donald Trump y su cuestionamiento del multilateralismo. El acercamiento a Canadá se apoya, además, en un precedente reciente: en junio, Ottawa se convirtió en el primer Estado no europeo en incorporarse a la iniciativa de defensa Security Action for Europe (SAFE).
Von der Leyen advirtió a Pekín de que la UE tomará medidas si antes de octubre no hay avances para corregir el «insostenible» déficit comercial, que a su juicio amenaza con acelerar la desindustrialización de Europa. La presidenta reclamó resultados concretos en el diálogo con el gigante asiático para evitar tener que activar instrumentos de defensa comercial.
El apartado social y digital incluyó el anuncio de una futura Ley de Infancia de la UE, la EU Kids Act, orientada a la protección de los menores en las redes sociales, y nuevas medidas para el control de los modelos avanzados de inteligencia artificial. Carney y Von der Leyen tenían previsto reunirse este jueves en Estrasburgo para concretar los detalles de una asociación que, de fraguar, otorgaría a Canadá un vínculo con la Unión sin precedentes para un país de fuera del continente.






