El consejo de administración de Volkswagen plantea retirar de forma progresiva la marca Seat dentro del amplio programa de reducción de costes que prepara el fabricante alemán. Según un documento interno avanzado por la revista económica WirtschaftsWoche, «la marca Seat debe retirarse de manera ordenada y optimizando costes a más tardar a finales de 2029», garantizando la atención a los clientes existentes y el cumplimiento de las obligaciones vigentes. Seat dejaría así de formar parte de la visión estratégica del grupo para 2030.
El argumento central del plan es que mantener Seat en su forma actual «vincularía recursos adicionales», mientras que el desarrollo estratégico debe centrarse en el grupo de marcas Cupra. Los productos, las estructuras de venta y la producción de Seat se transferirían a Cupra de forma económicamente optimizada, con una previsión de entre 500.000 y 600.000 unidades anuales, según el documento aprobado por el consejo de administración.
Cupra ya superó a Seat en el primer semestre de 2026, con 170.100 unidades entregadas frente a las 129.600 de la marca original. Nacida en 2018 como marca independiente a partir de las versiones deportivas de Seat, Cupra compite en un segmento de precios más elevado y aporta mayores márgenes de rentabilidad al grupo, un factor determinante en la apuesta de Volkswagen por concentrar en ella sus inversiones y nuevos modelos eléctricos.
El posible final de Seat se enmarca en la reestructuración con la que el consejero delegado de Volkswagen, Oliver Blume, busca recuperar competitividad frente a los fabricantes chinos. El grupo anunció en julio un plan de ajustes que contempla recortar hasta la mitad de su gama de modelos, simplificar en un 75% las configuraciones disponibles y reducir su capacidad productiva de diez a nueve millones de vehículos anuales. El mismo día, WirtschaftsWoche adelantó que el grupo propondrá a los accionistas el cierre progresivo de cuatro fábricas en Alemania entre 2031 y 2034, con recortes de plantilla que algunas informaciones han elevado hasta los 100.000 empleos.
Fuentes de Seat han insistido en que no existe «ninguna decisión» tomada y se han remitido a la reunión del consejo de supervisión de este viernes, en la que el grupo alemán debe abordar estos planes. La compañía española ha reconocido, no obstante, que «el contexto global ha cambiado significativamente, impactando de manera severa en el sector del automóvil», y que trabaja en un plan de transformación. La marca tiene su sede y su principal complejo industrial en Martorell, cerca de Barcelona.
Los sindicatos han reaccionado con cautela y advertencias. CCOO ha calificado la información de «filtración», ha asegurado que la dirección «niega» la desaparición de la marca y ha pronosticado que en el consejo del viernes no habrá mayoría suficiente para aprobar la eliminación de Seat. El sindicato ha avisado, además, de que si finalmente la empresa decide suprimir la marca, «eso no será un escenario pacífico» y tendrá enfrente al comité de empresa y a los trabajadores. La planta de Martorell, que este año comenzó a fabricar los nuevos vehículos eléctricos urbanos del grupo, seguiría produciendo modelos incluso en el escenario de retirada de la marca Seat, lo que aleja de momento el fantasma del cierre pero deja en el aire el futuro de una de las enseñas industriales más emblemáticas de España.






