El grupo Volkswagen estudia suprimir hasta 100.000 puestos de trabajo en el mundo y abandonar cuatro de sus plantas en Alemania, según han adelantado el Financial Times. La cifra duplica con creces lo que el fabricante había puesto sobre la mesa hasta ahora y representaría, de confirmarse, la reestructuración más profunda en los 89 años de historia del grupo.
De materializarse el plan, Volkswagen reduciría aproximadamente el 15% de su plantilla total, que al cierre del primer trimestre de 2026 ascendía a cerca de 657.400 empleados. A eso se sumaría un recorte de en torno al 15% en las inversiones previstas para los próximos cinco años.
Las fábricas amenazadas por un posible cierre a medio plazo son tres plantas de la marca Volkswagen, en Hannover, Zwickau y Emden, y la fábrica de Audi en Neckarsulm. La producción en esas instalaciones se iría apagando de forma progresiva a medida que dejen de fabricarse los modelos que tienen actualmente asignados. La dirección valora además separar la marca Volkswagen y la división de componentes en estructuras independientes para agilizar la toma de decisiones.
La crisis tiene causas bien identificadas. En el primer trimestre de 2026, el beneficio neto del grupo se desplomó un 28% hasta 1.560 millones de euros y la facturación cayó un 2%, hasta 75.700 millones. El director financiero, Arno Antlitz, fue directo: «Las reducciones de costes previstas hasta ahora no son suficientes. Si no lo logramos, estaremos poniendo en riesgo nuestro futuro». Los aranceles estadounidenses añaden una carga adicional de unos 4.000 millones de euros al año, y en China, su principal mercado individual, las ventas cayeron un 20% en el primer trimestre, mientras fabricantes chinos como BYD avanzan con fuerza en Europa.
El plan choca frontalmente con los compromisos laborales firmados. El grupo había acordado con el sindicato IG Metall una garantía de empleo en sus fábricas alemanas vigente hasta 2030, y en Audi hasta finales de 2033. Los sindicatos ya han avisado de que se opondrán a ampliar los recortes o cerrar plantas. El consejo de administración ha fijado estos nuevos objetivos para 2030 y el plan llegará al consejo de supervisión el próximo 9 de julio.
Las plantas españolas del grupo, Landaben en Navarra y Martorell en Barcelona, salen reforzadas de este proceso: ambas tienen asignados cuatro modelos eléctricos de precio accesible, entre ellos el Volkswagen ID. Polo y el Skoda Epiq, que ya salen de las líneas de Martorell. A ello se suma la gigafábrica de baterías en construcción en Sagunto, con una inversión total movilizada de 10.000 millones de euros. En bolsa, las acciones del grupo tocaron este viernes su nivel más bajo en 16 años, perdiendo más de una cuarta parte de su valor en lo que va de 2026.






