El Landgericht München I, el tribunal regional civil de Múnich, dictó una medida cautelar contra Google que fija un criterio relevante para cualquier empresa con presencia digital en Europa: cuando el buscador sintetiza información, la reescribe y la presenta como una respuesta propia, no puede tratar ese contenido como si fuera un simple enlace de terceros.
El caso lo iniciaron dos editoriales con sede en Múnich. Al buscar sus nombres en Google, el resumen generado por la IA de la compañía respondía categóricamente que la empresa era conocida por prácticas comerciales sospechosas y se percibía como una estafa. El algoritmo no solo inventó denuncias de fraude y trampas de suscripción, sino que mezcló información de empresas delictivas reales con las de los demandantes, creando conexiones que no aparecían en ninguna de las fuentes citadas.
El tribunal rechazó el argumento de Google de que los usuarios deben verificar la información por su cuenta, señalando que los textos se presentan como respuestas cerradas, estructuradas y comprensibles por sí mismas. También explicó que la descripción era completa, lo que hace innecesario consultar los enlaces que se incluyen.
Las infracciones pueden acarrear multas de hasta 250.000 euros por caso o sanciones de prisión. Google debe asumir el 80% de las costas procesales.
El alcance del fallo va más allá de este caso concreto. El tribunal indicó que la resolución podría tener alcance internacional. Un análisis del laboratorio Oumi reveló que los AI Overviews de Google con el modelo Gemini 3 responden correctamente en el 91% de las consultas, pero a la escala de Google eso sigue significando millones de respuestas incorrectas cada hora. Google no ha hecho comentarios públicos sobre el fallo y puede presentar recurso.






