Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió este lunes el sur de Filipinas, causando al menos 19 muertos, siete desaparecidos y más de un centenar de heridos, además del derrumbe de varios edificios. El seísmo tuvo su epicentro a unos 24 kilómetros al oeste de la provincia de Sarangani, en la isla de Mindanao, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Vídeos difundidos en redes sociales mostraron el derrumbe de un centro comercial en la ciudad de General Santos, una urbe de más de 700.000 habitantes y principal centro de procesamiento de atún del sur del país, así como el hundimiento del edificio de una escuela. La Defensa Civil cifró en unos 10.000 los damnificados en las zonas afectadas, mientras los equipos de rescate continuaban trabajando sobre el terreno.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico advirtió de posibles olas de hasta tres metros en algunas zonas costeras de Filipinas e instó a los residentes costeros a trasladarse de inmediato a terrenos elevados. El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología registró olas de un metro en las provincias de Sultan Kudarat y Sarangani. Las alertas se extendieron también a Indonesia y Japón, aunque cinco horas después del seísmo el Centro del Pacífico indicó que la amenaza había remitido en gran medida.
El presidente filipino, Ferdinand Marcos, suspendió las clases en las zonas afectadas de Mindanao y pidió a los residentes de las áreas costeras que evacuaran de inmediato, con el mensaje de que su vida es más importante que cualquier cosa que dejaran atrás.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español indicó que no tiene constancia de ningún ciudadano español afectado por el seísmo, y que el Consulado General en Manila está haciendo un seguimiento de la situación. Filipinas se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas sísmicamente más activas del planeta, y registra con frecuencia terremotos de gran intensidad.






