Un avión de transporte militar ruso Antonov-26 se estrelló el pasado martes contra un acantilado en la península de Crimea, causando la muerte de las 29 personas que viajaban a bordo. Entre las víctimas se encontraban seis miembros de la tripulación y 23 pasajeros.
El contacto con la aeronave se perdió hacia las 18:00, hora de Moscú, mientras realizaba un vuelo programado sobre la península. Los equipos de búsqueda y rescate fueron desplegados de inmediato y localizaron los restos del aparato poco después. El Comité de Investigación ruso confirmó que el accidente ocurrió cerca de la localidad de Kuibishevo, en el distrito de Bajchisarai.
El Ministerio de Defensa ruso señaló que la aeronave no habría registrado daños previos a la caída, y apuntó a un fallo técnico como causa preliminar del accidente. Moscú descartó así cualquier intervención externa, aunque la investigación sigue abierta.
El An-26 es un aparato de la era soviética que se utiliza principalmente para transportar carga y un número reducido de pasajeros en distancias cortas y medias. Este modelo acumula un historial de accidentes mortales: en 2020 un An-26 ucraniano se siniestró en Járkov dejando 26 muertos, en su mayoría cadetes, y al año siguiente 28 personas perdieron la vida en otro accidente en el Lejano Oriente ruso.
Crimea, territorio ucraniano anexionado por Rusia en 2014 tras un referéndum no reconocido por la comunidad internacional, sigue siendo uno de los enclaves de mayor actividad militar del conflicto. Ucrania, por su parte, no realizó comentarios sobre el siniestro.







