miércoles, 16 septiembre,2026

Ucrania destruye 116 buques rusos en nueve días en el mar de Azov y Rusia busca rutas alternativas para salvar Crimea

Ucrania ha golpeado en los últimos nueve días a 116 embarcaciones de la llamada flota fantasma rusa en el mar de Azov, en la ofensiva naval más intensa desde el inicio de la guerra. El jefe de las fuerzas de drones ucranianas, Robert Brovdi, confirmó este martes que la campaña sigue activa y que once nuevos buques fueron alcanzados en la pasada noche. El Ministerio de Agricultura ruso reconoció por primera vez que está trabajando en «rutas de envío alternativas» y que parte del tráfico de mercancías puede redirigirse a «otros modos de transporte», aunque aseguró que la situación no afectará al abastecimiento interno.

La flota fantasma es el mecanismo que Rusia utiliza para exportar petróleo y productos energéticos eludiendo las sanciones occidentales. Los buques atacados son de pequeño y mediano tamaño, y son los que permiten cargar el crudo en los puertos del mar de Azov y trasladarlo a petroleros gigantes que esperan en el mar Negro. Se necesitan entre doce y quince de esas embarcaciones pequeñas para llenar un gran petrolero. Al destruirlas, Ucrania no solo dificulta las exportaciones de petróleo ruso sino que también corta por mar el suministro de combustible a Crimea, que ya sufre un déficit grave por anteriores ataques a su logística terrestre.

La respuesta rusa sobre el terreno ha sido la suspensión temporal de la navegación por el canal Don-Azov, que conecta el río Don con el mar de Azov y es uno de los principales corredores de suministro hacia el sur del frente. El estrecho de Kerch, que separa Crimea de la Rusia continental y es la única entrada al mar de Azov, también registra una drástica caída del tráfico. Dos grandes derrames de petróleo se produjeron frente a la costa de Taganrog, y un petrolero se incendió al entrar en el canal Azov-mar Negro. En Crimea, los conductores hacen cola en las gasolineras ante las restricciones de venta impuestas por las autoridades locales.

El objetivo estratégico ucraniano es convertir Crimea en lo que el propio Brovdi describió como «una isla», cortando todas las rutas de abastecimiento militares y energéticas que la conectan con Rusia. Mientras el frente terrestre permanece prácticamente estancado, Kiev ha encontrado en la guerra de drones navales y aéreos una palanca de desgaste que obliga a Moscú a repensar toda su logística en el sur. Rusia, que se ve obligada a aumentar los transportes de combustible por ferrocarril y carretera, también queda más expuesta a los ataques con drones de medio alcance que Ucrania lanza cada noche.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

LECTOR AL HABLA