El Ministerio de Justicia de Turquía ha solicitado formalmente a Interpol una orden de arresto internacional contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y otros altos cargos de su Gobierno. Así lo anunció este viernes el titular del departamento, Akin Gürlek, quien explicó en un comunicado difundido en redes sociales que la iniciativa busca lograr las detenciones a nivel internacional de los máximos responsables de la política israelí. La petición da continuidad a las órdenes de arresto dictadas el pasado 14 de julio por el 11º Tribunal Penal Superior de Estambul, que juzga en rebeldía a Netanyahu y a otros 34 acusados por presuntos delitos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y torturas.
Conviene precisar el alcance real de la medida para no exagerarlo, porque es la clave del asunto. Lo que Turquía reclama es la emisión de una alerta roja, que no constituye una orden mundial de arresto ni obliga a ningún país a detener a la persona buscada. Una notificación roja de Interpol es solo una petición a las policías de todo el mundo para que localicen y detengan provisionalmente a alguien de cara a una posible extradición, y cada Estado decide, conforme a sus propias leyes, si actúa o no en consecuencia. Además, la solicitud no implica que Interpol vaya a emitir esa alerta: el organismo revisa cada petición y tiene prohibido intervenir en asuntos de carácter político, militar, religioso o racial, un filtro que en un caso como este resulta determinante. La petición, por tanto, no supone una condena ni presupone la culpabilidad de los acusados.
El procedimiento turco deriva del abordaje por parte de Israel, en aguas internacionales, de la Global Sumud Flotilla, la expedición de embarcaciones que transportaba activistas y ayuda humanitaria rumbo a Gaza y que partió desde puertos turcos. Aquella interceptación, en la que los activistas fueron detenidos en alta mar, generó una fuerte indignación en Turquía y desembocó en la apertura de un proceso penal. «Rechazamos categóricamente que el Gobierno de Netanyahu sea inmune a la rendición de cuentas; no permitiremos que los crímenes cometidos en Gaza queden impunes», declaró Gürlek al confirmar que la petición se ha derivado al Ministerio del Interior y a la cancillería para su tramitación.
La iniciativa coincide con una escalada de máxima fricción desatada por el ataque aéreo que Israel ejecutó el pasado 18 de agosto contra la base de Abu Zuhur, en la región siria de Idlib, a unos 70 kilómetros de la frontera turca. Israel justificó la ofensiva alegando que Siria planeaba permitir el despliegue de tropas turcas en la zona, algo que tanto Ankara como Damasco negaron. El episodio ha elevado la tensión hasta el punto de que se teme una crisis con riesgo de confrontación militar directa entre dos potencias regionales, después de que Israel advirtiera a Turquía contra «aventuras peligrosas» en Siria y Ankara exigiera el fin de unos ataques que califica de irresponsables.
Netanyahu calificó la petición turca de intento patético de intimidar a los líderes y soldados de Israel, y cargó con dureza contra el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, al que llamó dictador antisemita y acusó de dar cobijo a Hamás, ocupar media Chipre y encarcelar a periodistas y opositores. El movimiento de Ankara se suma, por otra parte, a la orden de arresto que la Corte Penal Internacional ya dictó contra Netanyahu en noviembre de 2024 por presuntos crímenes de guerra en Gaza, y a la petición turca de suspender la membresía de Israel en la ONU. En la práctica, el recorrido de la solicitud es incierto y su detención resulta improbable, pero la iniciativa añade presión jurídica y diplomática sobre el primer ministro israelí y ahonda en el aislamiento internacional que arrastra por la guerra de Gaza.






