El Gobierno de Donald Trump ha dado instrucciones a los fiscales federales de Miami para detener cualquier investigación criminal relacionada con la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. La orden ha sido revelada por la agencia Associated Press, que asegura que la directiva se emitió para no torpedear los esfuerzos de Trump por estabilizar la situación política en Venezuela y avanzar en la normalización de relaciones. «Han dicho a todo el mundo que paren», dijo una fuente gubernamental a la agencia, en relación a cualquier esfuerzo por llegar a una imputación contra Delcy.
La administración Trump ha dado estas instrucciones de forma discreta. No está claro si los fiscales habían implicado a Rodríguez en algún delito concreto o si los investigadores estaban avanzando hacia una acusación formal. Un portavoz del Departamento de Justicia afirmó que «nunca hubo una investigación sobre ella que cerrar». Sin embargo, la AP obtuvo documentos de la DEA que acreditan que Rodríguez lleva en el punto de mira de las autoridades federales estadounidenses al menos desde 2018.
En los últimos meses, Washington ha levantado sanciones contra Rodríguez y la ha reconocido como única jefa de Estado de Venezuela, lo que le ha permitido restablecer lazos con bancos occidentales y trabajar más libremente con inversores estadounidenses interesados en acceder a las mayores reservas de petróleo del mundo. Tras el derrocamiento de Maduro, Rodríguez ha impulsado reformas en las leyes de hidrocarburos y minería favorables a la inversión extranjera, además al levantamiento por parte de Trump de licencias que suavizan las medidas impuestas contra el sector energético y el sistema financiero público venezolano.
Al mismo tiempo que se relaja la presión sobre Delcy, se intensifica la persecución del que fue su jefe: Maduro acaba de recibir una segunda imputación, esta vez en la fiscalía federal de Miami, que se une a los cargos que ya enfrenta en Nueva York. El ex dictador venezolano está en una cárcel federal de Brooklyn a la espera de juicio.
«Nos llevamos muy bien con Venezuela», dijo Trump este miércoles durante una reunión de su Gabinete. «Se está gestionando de maravilla. Las grandes compañías están yendo para allí, va a ser algo increíble». El petróleo es, en la nueva relación entre Washington y Caracas, el elemento que lo explica todo.







