Donald Trump publicó en su red Truth Social un mensaje que cierra el margen de maniobra diplomática con Irán. El presidente de Estados Unidos recordó el plazo de diez días que dio a Teherán el pasado 26 de marzo para alcanzar un acuerdo o reabrir el Estrecho de Ormuz, y anunció que ese tiempo se agota: quedan 48 horas, dijo, antes de que «el infierno caiga sobre ellos». Remató con un «Gloria a Dios» que no dejó mucho espacio para la ambigüedad.
El plazo vence el 6 de abril a las 20:00, hora de Washington.
Desde el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, la economía mundial se vio sacudida por el cierre del Estrecho de Ormuz, que ha paralizado una quinta parte del suministro mundial de petróleo. El estrecho, con una anchura de entre 34 y 90 kilómetros, aloja rutas por las que pasa aproximadamente el 20% del petróleo mundial; en 2024 transitaban a diario unos 20 millones de barriles de crudo, además de una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado.
El historial de ultimátums de Trump en este conflicto es ya largo. El 21 de marzo había amenazado con «aniquilar» las centrales eléctricas de Irán si Teherán no abría el estrecho en un plazo de 48 horas, pero dos días después declaró que Washington mantenía «conversaciones muy buenas y productivas» con las autoridades iraníes y pospuso cualquier ataque cinco días más. El viernes anterior al ultimátum del sábado, Trump sugirió que podría dar «un poco más de tiempo» para alcanzar un acuerdo. Ese tono más blando duró menos de 24 horas.
Lo que ha cambiado en los últimos días es la intensidad del enfrentamiento militar. Irán derribó un avión de caza F-15E de Estados Unidos y aseguró haber alcanzado también un aparato de apoyo aéreo A-10 Thunderbolt II, que se estrelló en el Golfo; su piloto fue rescatado sano y salvo. Irán respondió a los ataques estadounidenses con amenazas de acciones «más aplastantes, más amplias y más destructivas» y lanzó misiles sobre Israel.
En el frente diplomático, la postura de Teherán no deja mucho hueco a la negociación. El portavoz de la Presidencia del Parlamento iraní, Abbas Goudarzi, declaró que el Estrecho de Ormuz nunca volverá a tener el estatus que tenía antes y que tampoco volverá a ser un paso libre para la navegación. El Parlamento iraní aprobó un plan para implantar peajes en el estrecho y vetar el tránsito de los barcos de países que considera enemigos, aunque el texto aún debe recibir el visto bueno del Consejo de Guardianes. La Guardia Revolucionaria aspira a convertirse en la única autoridad sobre la seguridad en esa vía marítima.
El Estrecho de Ormuz fue cerrado oficialmente por Irán el 2 de marzo de 2026, aunque el 2 de abril dos buques lograron cruzarlo hasta el puerto de Karachi, en Pakistán, tras un acuerdo que permitió el tránsito de embarcaciones paquistaníes mediante pagos y requisitos operativos.
Los mercados energéticos llevan días acusando la tensión: el barril de crudo Brent superó los 85 dólares por primera vez desde julio de 2024, mientras que el gas europeo llegó a cotizar por encima de los 65 euros el megavatio hora, un nivel no visto desde enero de 2023. Irán descartó esta semana un alto el fuego provisional con Estados Unidos, lo que complica aún más que el lunes llegue con algún tipo de acuerdo sobre la mesa. Trump no ha detallado qué medidas concretas tomará si el plazo expira, aunque la destrucción de infraestructuras eléctricas iraníes lleva semanas sobre la mesa.







