El cruce de versiones entre Washington y Teherán sobre el estado de sus negociaciones no da tregua. Trump publicó este lunes en Truth Social que Irán había solicitado una reunión bilateral y que tendría lugar hoy martes en Doha, pocas horas después de que el Gobierno iraní hubiera negado públicamente que existiera ningún encuentro programado entre equipos técnicos de ambos países para esta semana.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, concretó que los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner viajarán a la capital qatarí para reuniones de alto nivel, y que paralelamente se celebrarán conversaciones técnicas sobre el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio. Qatar y Pakistán actúan como mediadores en todo el proceso.
El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, desmintió desde Mascate, donde se encontraba de visita, que la celebración de reuniones técnicas de los grupos de trabajo estuviera programada para esta semana. La contradicción entre ambas partes es directa: uno anuncia la reunión en nombre del otro, y el otro la niega al mismo tiempo.
El memorando de entendimiento del 17 de junio establece que Irán debe garantizar el paso seguro de los buques por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, ambas partes se acusan mutuamente de haberlo incumplido. Estados Unidos e Irán han retomado ataques de represalia en el estrecho en los últimos días pese al acuerdo, aunque según un funcionario estadounidense citado por la AFP, ambas partes acordaron abstenerse de nuevas acciones por el momento y permitir el libre tránsito de buques.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian aprovechó la jornada para anunciar ante su opinión pública que Qatar liberará 6.000 millones de dólares en activos iraníes congelados como parte del proceso negociador. Un diplomático con conocimiento de las conversaciones confirmó que funcionarios de ambos países sí tienen previsto reunirse en Doha en los próximos días para discutir el acuerdo, aunque sin precisar si será hoy tal como sostiene Trump. La brecha entre lo que cada parte dice en público y lo que negocia en privado sigue siendo el principal obstáculo de un proceso que lleva semanas a punto de romperse.






