Sony Interactive Entertainment anunció que en enero de 2028 cesará la producción de todos los discos físicos para los juegos nuevos de PlayStation, convirtiéndose en la primera gran fabricante de consolas en abandonar por completo ese soporte. A partir de esa fecha, los títulos solo estarán disponibles en la PlayStation Store o en formato de código digital a través de las tiendas físicas habituales. Los juegos ya publicados o que salgan antes de esa fecha no se verán afectados.
La compañía justificó la decisión con un argumento contable: en el último ejercicio fiscal, las descargas digitales representaron ya el 85% de las ventas de software en PS4 y PS5, mientras que los discos se habían reducido al 15% restante. Sony considera que abandonar el soporte físico es «una dirección natural» para adaptarse a unas tendencias de consumo que llevan años inclinándose hacia lo digital, y señala que la medida le permitirá «alinearse más estrechamente con la forma en que la mayor parte de su comunidad prefiere jugar».
La decisión tiene implicaciones directas para los jugadores. El formato digital no permite la reventa ni el préstamo de títulos entre particulares, lo que en la práctica reduce la propiedad real del juego a una licencia de uso. La reacción en redes sociales fue tan negativa que PlayStation llegó a desaparecer temporalmente de sus cuentas oficiales horas después de publicar el anuncio, aunque después volvió sin dar explicaciones.
El movimiento llega además en una semana de noticias que apuntan en la misma dirección. Rockstar anunció pocos días antes que Grand Theft Auto VI llegará a las tiendas únicamente en formato código en caja, sin posibilidad de adquirirlo en disco. La industria del videojuego acelera así su transición al modelo digital, siguiendo la estela de la música y el cine, con las mismas ventajas para las empresas y las mismas pérdidas de derechos para los consumidores.






