El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, protagonizó este martes una de las sesiones de control más tensas de la legislatura al acusar abiertamente al Gobierno de España de “ocultar deliberadamente” información sobre los contagios de hantavirus detectados a bordo del crucero MV Hondius.
Durante su intervención en el Parlamento regional, Clavijo sostuvo que el Ejecutivo central conocía desde el inicio la existencia de pasajeros contagiados y, aun así, no trasladó esa información al Gobierno autonómico. “Hoy es un día triste para la democracia”, afirmó desde la tribuna, en un discurso marcado por la dureza política y un evidente tono de agravio institucional.
La comparecencia, desarrollada en el tramo inicial de la sesión plenaria, convirtió la crisis sanitaria en un enfrentamiento directo entre Canarias y el Estado. El presidente autonómico insistió en que su Ejecutivo solicitó pruebas PCR antes del desembarco del buque y sugirió que la negativa del Gobierno central obedecía a que ya conocía la existencia de positivos confirmados.
“Se ha faltado a la dignidad del pueblo canario”, afirmó Clavijo, que llegó a hablar de “deslealtad” institucional y personal por parte del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, expresidente de Canarias y dirigente del PSOE canario.
La intervención del jefe del Ejecutivo regional estuvo cargada de simbolismo político. Más allá de las cuestiones estrictamente sanitarias, Clavijo construyó un discurso centrado en la defensa de la autonomía canaria y en la necesidad —según dijo— de que el archipiélago sea tratado “con respeto” por las instituciones estatales.
El tono empleado por el presidente reflejó una estrategia claramente orientada a reforzar el papel de Canarias frente a Madrid en plena crisis. En varios momentos llevó el debate desde el plano técnico al moral e institucional, insistiendo en que el problema ya no era únicamente sanitario, sino de confianza entre administraciones.
Desde la bancada socialista, el portavoz parlamentario Sebastián Franquis respondió acusando al Gobierno autonómico de alimentar la alarma social y calificó de “indecente” la gestión política realizada por Clavijo durante la crisis del hantavirus. El PSOE defendió que el Ejecutivo central actuó siguiendo criterios científicos y protocolos internacionales.
Horas después de la sesión parlamentaria, el ministro Ángel Víctor Torres negó haber ocultado información y aseguró que el presidente canario debía “rectificar y pedir perdón”. El Gobierno central sostiene que la operación de evacuación y control sanitario del MV Hondius se desarrolló conforme a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y bajo supervisión epidemiológica internacional.
Aunque las autoridades sanitarias nacionales e internacionales han insistido en que el riesgo de expansión sigue siendo bajo, el debate político ha escalado rápidamente en las islas.
Con esta intervención, Clavijo no solo endurece el conflicto con el Gobierno central, sino que reactiva uno de los ejes clásicos del nacionalismo canario: la percepción de que Canarias queda relegada en la toma de decisiones del Estado incluso en situaciones de máxima sensibilidad.
La crisis sanitaria del MV Hondius amenaza así con convertirse también en una crisis política de largo recorrido.






