Santa Cruz de Tenerife volvió a vivir este fin de semana una de las celebraciones más representativas de la comunidad boliviana con motivo de la festividad de la Santísima Virgen de Urkupiña. Las calles del barrio de Salamanca se llenaron de música, bailes, color y tradición durante dos jornadas que culminaron con una procesión que congregó a cientos de personas en el entorno de la plaza de la Iglesia de Fátima y las calles próximas. La celebración volvió a poner de manifiesto la capacidad de los barrios de Santa Cruz para convertirse en espacios de encuentro y convivencia entre personas de diferentes procedencias y tradiciones.
La festividad, organizada por la Asociación de Vecinos La Arboleda Salamanca-Uruguay-Uruguay-Acca y Salay Jatun Masis, filial Tenerife, con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, a través del Distrito Centro-Ifara y de Fiestas de Santa Cruz, combinó durante el viernes y el sábado los actos religiosos con una amplia representación de la música y la danza vinculadas a la tradición boliviana.
El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, destaca que “la celebración de Urkupiña ha vuelto a demostrar que nuestros barrios tienen una enorme capacidad para reunir a las personas y convertir sus calles en lugares de encuentro. Salamanca ha vivido dos jornadas en las que la tradición, la música y la participación ciudadana han sido protagonistas y en las que cientos de personas han podido compartir una celebración que forma parte ya de la realidad social y cultural de Santa Cruz”.
Bermúdez añade que “para el Ayuntamiento es importante estar cerca de estas iniciativas, respaldarlas y facilitar que puedan desarrollarse en nuestros barrios con toda su riqueza y diversidad. Una ciudad no se construye únicamente con grandes proyectos; también se construye acompañando a sus vecinos, dando espacio a sus tradiciones y favoreciendo que las personas se encuentren, participen y hagan comunidad. Lo que hemos visto este fin de semana en Salamanca es precisamente esa Santa Cruz abierta, plural y con barrios llenos de vida que queremos seguir impulsando”.
Por su parte, la concejala del Distrito Centro-Ifara, Purificación Dávila, señala que “Salamanca ha vuelto a responder de una manera extraordinaria a esta celebración. Hemos visto sus calles llenas de personas, de música, de baile y de color, y una procesión que reunió a cientos de participantes en torno a la Virgen de Urkupiña. El resultado demuestra el valor de las iniciativas que nacen de las asociaciones y de los propios vecinos y que consiguen implicar a todo un barrio”.
Dávila subraya que “desde el Distrito queremos seguir facilitando que estas celebraciones puedan desarrollarse y crecer, porque forman parte de la vida de nuestros barrios y generan espacios de participación y convivencia. Urkupiña es, además, un magnífico ejemplo de cómo una tradición vinculada a una comunidad puede abrirse al conjunto de la ciudadanía y convertirse en una celebración compartida”.
Salamanca se convierte en escenario de la tradición boliviana
La celebración arrancó el viernes con la misa de vísperas en la plaza de la Iglesia de Fátima, seguida de una exhibición de bailes que llenó de música y movimiento el entorno del templo. La jornada sirvió como antesala de los actos principales del sábado, cuando la festividad alcanzó su momento central con la misa mayor y la posterior procesión.
La procesión recorrió las calles Febles Campos, El Olvido, Los Sueños y del Poeta Tomás Morales, acompañada por vecinos y participantes en la celebración, en un recorrido en el que las expresiones de devoción se mezclaron con la música, los trajes tradicionales y las manifestaciones de danza que caracterizan esta festividad.
La plaza de la Iglesia de Fátima volvió a actuar como epicentro de una celebración que trasciende su dimensión estrictamente religiosa para convertirse en un punto de encuentro de la comunidad boliviana y de los residentes del barrio. Durante las dos jornadas, la participación vecinal permitió mantener viva una tradición que encuentra en Santa Cruz un espacio para expresarse y compartirse.
La festividad tuvo como eje la devoción a la Virgen de Urkupiña y el lema “Madre de Urkupiña, ilumina nuestro camino, fortalece nuestra fe y llena nuestros corazones de tu amor infinito. Bajo tu manto, caminamos juntos hoy y siempre”, pero también dejó una imagen de convivencia y participación que volvió a poner de relieve la diversidad cultural de Santa Cruz.
La celebración concluyó con un encuentro posterior a la procesión, poniendo el cierre a dos jornadas en las que Salamanca volvió a demostrar que sus calles, plazas y espacios públicos son también lugares para compartir tradiciones, generar vínculos y fortalecer la vida de barrio.






