El curso político arranca con una cita en el Palacio de la Moncloa. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibirá este jueves 8 de enero al presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, en un encuentro que se perfila decisivo para la estabilidad de la legislatura. La reunión, confirmada por fuentes de ambas formaciones, tiene como eje central la exigencia republicana de un nuevo modelo de financiación singular para Cataluña, condición sine qua non para empezar a hablar de los Presupuestos Generales del Estado.
El Ejecutivo necesita amarrar los apoyos parlamentarios para sacar adelante las cuentas públicas. Sin embargo, Junqueras acude a Madrid con una carpeta llena de reivindicaciones concretas y una advertencia clara: no habrá negociación presupuestaria si no se producen avances tangibles en la soberanía fiscal catalana.
Más allá del debate sobre el modelo de financiación, que ERC aspira a que se asemeje al concierto económico vasco, el líder republicano pondrá sobre la mesa del presidente otras tres cuestiones prioritarias. En primer lugar, exigirá acelerar la condonación de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), un compromiso adquirido en los pactos de investidura que los republicanos consideran que avanza con demasiada lentitud. En segundo lugar, Junqueras reclamará la gestión y recaudación del IRPF, un paso intermedio clave hacia esa hacienda propia que reclaman desde la Generalitat. Por último, la gobernanza del Aeropuerto de Barcelona-El Prat ocupará un lugar destacado en la agenda. ERC busca un modelo de gestión en el que las instituciones catalanas tengan un peso determinante en las decisiones estratégicas de la infraestructura, alejándose del modelo centralizado de Aena.
Desde la Moncloa, el encuentro se afronta con la voluntad de mantener los puentes tendidos con su socio parlamentario prioritario, aunque son conscientes de la dificultad técnica y política de algunas de las demandas. El Gobierno defiende la necesidad de reformar el sistema de financiación autonómica de manera multilateral, aunque se abre a reconocer las singularidades de Cataluña dentro del marco constitucional.
La reunión de este jueves servirá de termómetro para medir la salud de la coalición de investidura. Para Pedro Sánchez, satisfacer a ERC sin soliviantar al resto de comunidades autónomas —incluidas las gobernadas por el PSOE— supone un complejo ejercicio de equilibrismo. Para Oriol Junqueras, obtener compromisos firmes es vital para justificar su estrategia de diálogo ante unas bases independentistas cada vez más exigentes.







