El secretario de Estado de Estados Unidos compareció este viernes ante la prensa en el aeropuerto de Le Bourget, en París, a la conclusión de la reunión de cancilleres del G7 celebrada en la Abadía de Vaux-de-Cernay, a cuarenta kilómetros al suroeste de la capital francesa. Marco Rubio señaló que la operación militar en Irán terminará en «cuestión de semanas» y urgió al resto de países «a implicarse más» para que la navegación en el estrecho de Ormuz sea segura.
Era su primer viaje al exterior desde que Washington e Israel iniciaron los ataques aéreos contra Irán el 28 de febrero, y llegó en un momento en que las fracturas dentro del bloque son más visibles que en cualquier punto de la última década.
El mensaje de Rubio fue doble. Anunció plazos. Insistió en que Estados Unidos no espera que la guerra se convierta en un conflicto prolongado, y precisó que los objetivos de la operación son la destrucción del potencial militar iraní, incluyendo sus fábricas de misiles, cohetes y drones, así como su Marina. También distribuyó responsabilidades. Advirtió sobre las amenazas iraníes de instaurar un sistema de peaje para los buques que transiten por el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado mundial, y calificó esa medida de ilegal, inaceptable y peligrosa para el mundo.
La posición de los aliados europeos es otra. El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, calificó el conflicto de catástrofe para las economías del mundo y recordó que Europa no fue consultada antes del inicio de las operaciones. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ya había señalado que esta no es la guerra de Europa. Los demás miembros del G7, Alemania, Canadá, Reino Unido, Francia, Italia y Japón, dejaron claro su deseo de encontrar una salida diplomática a la ofensiva. Rubio, sin embargo, les respondió que deberían estar agradecidos con Trump por haberla emprendido.
La cumbre terminó con una declaración conjunta de tono muy distinto al discurso estadounidense. Los ministros de Exteriores del G7 exigieron en ese documento el fin de los ataques contra civiles e infraestructuras en Oriente Medio, y el canciller francés Jean-Noël Barrot precisó que nada justifica atacar deliberadamente a la población civil ni llevar a cabo ataques contra instalaciones diplomáticas.
Rubio reconoció que el régimen iraní ha enviado mensajes e indicios sobre una disposición a hablar, pero aseguró que Washington aún no ha recibido respuesta oficial al plan de paz propuesto por la administración Trump. Trump amplió hasta el 6 de abril su moratoria sobre los ataques contra la infraestructura energética de Irán, destacando un avance en esas conversaciones.
Estados Unidos se plantea además el envío de tropas a la región, aunque el Pentágono no hizo declaraciones al respecto. Según el Wall Street Journal, esas fuerzas estarían posicionadas cerca de Irán y de la isla de Jark, polo fundamental para la exportación del petróleo iraní







