La Marina de Portugal ha procedido este miércoles al despacho de la fragata NRP D. Francisco de Almeida desde la Base Naval de Lisboa con destino al mar Báltico. El buque se integrará en la operación Brilliant Shield de la OTAN, una misión de vigilancia y disuasión diseñada para monitorizar de forma permanente la actividad de las fuerzas navales y aéreas de la Federación Rusa en una región que ha recuperado una importancia estratégica crítica para la Alianza Atlántica.
La unidad parte con una dotación de 165 militares bajo el mando del capitán de fragata Nuno José Figueiredo Agreiro. Su labor principal consistirá en la escolta de otros navíos aliados, el control del tráfico marítimo y la protección de infraestructuras críticas submarinas. Este despliegue naval no es un hecho aislado, sino que forma parte de un esfuerzo coordinado de las Fuerzas Armadas portuguesas que ya cuentan con presencia en la zona a través del componente aéreo.
La Fuerza Aérea Portuguesa mantiene desplegados cuatro cazas F-16M y un contingente de 95 militares en la Base Aérea de Ämari, en Estonia. Estos medios participan en la misión de Policía Aérea del Báltico, encargada de interceptar aeronaves no identificadas y garantizar la integridad del espacio aéreo de las repúblicas bálticas frente a las incursiones rusas. Está previsto que este despliegue aéreo permanezca operativo hasta el próximo 31 de julio.
La movilización de estos recursos subraya el compromiso de Lisboa con la defensa colectiva de la OTAN en su frontera nororiental. La presencia persistente de medios aeronavales portugueses en el Báltico busca enviar un mensaje de unidad y capacidad de respuesta rápida ante cualquier amenaza híbrida o convencional, reforzando la vigilancia en un escenario marcado por la tensión militar y la necesidad de asegurar la libertad de navegación en aguas internacionales.







