Los números son buenos. Canarias tiene 10.929 desempleados menos que en marzo de 2025. Tenerife ha reducido su paro juvenil a un ritmo casi el doble que la media nacional. Son datos reales y bienvenidos. Pero el desempleo en la capital tinerfeña subió en el mes. Y el mercado laboral canario sigue siendo uno de los más precarios del Estado. Los datos cuentan una parte de la historia. Esta es la otra.
El Gobierno de Canarias presentó esta semana los datos del mercado laboral de marzo. El saldo es positivo: el archipiélago cerró el mes con 146.499 personas registradas como desempleadas, lo que supone 10.929 menos que en el mismo período de 2025, una caída interanual del 6,94%.
En Tenerife, la reducción fue de casi 5.000 personas en el último año, situando el desempleo insular en 63.501 personas. La cifra que más llama la atención es la del paro juvenil: bajó un 9,37% en tasa anual en la isla, frente al 4,58% de media nacional. El Ministerio de Trabajo señaló que Tenerife es una de las regiones de España con mayor descenso del desempleo entre menores de 25 años.
Son buenas noticias. Pero los datos mensuales cuentan otra cosa: en Santa Cruz de Tenerife, el paro subió en 514 personas solo en marzo. La Semana Santa empuja las contrataciones turísticas en algunos puntos, pero no en todos. La capital tinerfeña, con su economía más diversificada y más expuesta al comercio y los servicios, no se beneficia igual que las zonas de costa.
Y hay un fondo que los datos de desempleo nunca capturan del todo: cuántos de esos contratos nuevos son de temporada, a tiempo parcial, o en sectores que pagan por debajo del coste real de vida en el archipiélago. En marzo se firmaron 26.851 nuevos contratos en Tenerife, casi 3.000 más que en febrero. Pero el volumen de contratos temporales en hostelería y comercio hace que muchas de esas incorporaciones sean efímeras.
Canarias acumula una tasa de paro que, aunque en descenso, sigue siendo de las más altas del Estado. La mejora es real. La fragilidad estructural también.
Un mercado laboral que mejora en cifras pero no en condiciones no resuelve el problema de fondo: sin empleos estables y sin vivienda asequible, bajar el paro no es suficiente para mejorar la vida de las personas.
Los datos son los que son, y apuntan en la dirección correcta. Pero en Canarias, leer solo el titular del informe de empleo es quedarse a mitad del camino.







