El Ministerio de Exteriores de Israel ha emitido una durísima declaración oficial contra el Gobierno de España. El detonante de este último choque ha sido la reacción del grupo islamista Hamás, que ha celebrado públicamente el reciente cese de la embajadora de España en Israel, Ana Sálomon Pérez. Ante este respaldo, el departamento dirigido por Israel Katz ha utilizado sus canales oficiales para cuestionar la postura del Ejecutivo español y sugerir una preocupante sintonía entre Madrid y organizaciones consideradas terroristas por la comunidad internacional.
En un comunicado difundido a través de la red social X, la diplomacia israelí ha afirmado de manera directa que el pueblo español debería preguntarse por qué Hamás y el régimen iraní conforman lo que han denominado como el mayor club de fans del presidente del Gobierno.
El texto oficial de Exteriores no se ha limitado a señalar el apoyo de Hamás, sino que ha vinculado directamente la política exterior de España con los intereses de Teherán. Según el enfoque israelí, el entusiasmo mostrado por el grupo islamista ante los cambios en la embajada española evidencia un alineamiento que resulta, a su juicio, incomprensible para una democracia europea.
Por su parte, la administración española ha defendido su autonomía para gestionar sus nombramientos diplomáticos y su capacidad de mantener una postura crítica sin que ello suponga un respaldo a grupos armados. Sin embargo, para Israel, la coincidencia de intereses entre las decisiones del Gobierno español y las celebraciones de Hamás es un hecho que merece una condena explícita. Este nuevo episodio aleja todavía más la posibilidad de una normalización de las relaciones bilaterales a corto plazo, dejando la comunicación entre Madrid y Jerusalén en uno de sus puntos más bajos de las últimas décadas.







