El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha endurecido significativamente su discurso hacia el Gobierno de España al acusarlo formalmente de librar una guerra diplomática contra su país. En una declaración institucional difundida a través de sus canales oficiales, el mandatario israelí ha advertido de que esta actitud tendrá un coste para España, profundizando en una crisis bilateral que no ha dejado de crecer en los últimos meses.
El núcleo del mensaje de Netanyahu se centra en la defensa de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El primer ministro ha denunciado que desde España se está difamando a sus soldados, a quienes ha calificado como integrantes del ejército más moral del mundo. Según el mandatario, las críticas y acciones diplomáticas emprendidas por Madrid suponen un ataque directo a la legitimidad de las operaciones militares israelíes, lo que considera una línea roja en las relaciones entre ambos estados.
Para el gabinete de Netanyahu, las posturas de España no se limitan a una discrepancia política legítima, sino que forman parte de una estrategia deliberada de hostilidad que busca el aislamiento internacional de Israel.
Aunque el mensaje no ha detallado las medidas específicas que podrían conformar ese precio que España deberá pagar, los analistas apuntan a posibles represalias en el ámbito de la cooperación en seguridad, inteligencia o en el marco de las relaciones comerciales. La diplomacia española, por su parte, mantiene su hoja de ruta mientras la interlocución entre Jerusalén y Madrid atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas.







