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sábado, 4 abril,2026

Los cánticos islamófobos en Cornellà abren la puerta a una sanción de la FIFA

El amistoso España-Egipto del martes 31 de marzo en el RCDE Stadium de Cornellà acabó con el marcador en cero, pero el resultado fue lo de menos. Lo que quedó grabado fue otra cosa: a partir del minuto 20, un sector de la grada comenzó a corear consignas islamófobas de forma reiterada ante más de 35.000 espectadores. Antes del inicio, también se registraron silbidos durante el himno nacional egipcio.

El cántico «musulmán el que no bote» se repitió al menos en tres ocasiones a lo largo del partido. La megafonía del estadio emitió un mensaje al descanso recordando que la legislación prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas, que también pudo leerse en las pantallas. No sirvió de mucho. En la segunda parte hubo un nuevo intento, aunque esta vez el resto de la grada respondió pitando hasta acallar a los autores.

La imagen tuvo consecuencias inmediatas. Lamine Yamal, que profesa el islam públicamente, abandonó el terreno de juego nada más escuchar el pitido final sin atender a los medios, y poco después publicó un comunicado: «Yo soy musulmán, alhamdulillah. Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable. Usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas».

El seleccionador Luis de la Fuente también reaccionó. Expresó su total y absoluta repulsa ante cualquier actitud racista, xenófoba y de falta de respeto, y calificó los cánticos de intolerables, aunque quiso destacar que la gran mayoría del estadio silbó a quienes los protagonizaron.

Ahora, la RFEF afronta las consecuencias ante la FIFA. La federación se expone a disputar un partido con número limitado de espectadores y una multa de al menos 20.000 francos suizos, unos 21.600 euros, según recoge la normativa del organismo internacional en casos de cánticos discriminatorios desde la grada. La FIFA deja claro que la responsabilidad disciplinaria no desaparece por el simple hecho de que la federación no haya promovido estos comportamientos: también responde por lo que ocurre en la grada en partidos bajo su organización. Si los hechos se consideran reincidentes o especialmente graves, las sanciones pueden endurecerse hasta llegar a partidos a puerta cerrada o la prohibición de jugar en determinados estadios.

Los hechos han desatado además una investigación policial y una ola de condenas políticas y deportivas. El último partido de la selección antes del Mundial dejó al fútbol español con una sombra difícil de borrar.

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com

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