La investigación judicial en torno al bufete de abogados Nummaria ha dado un giro significativo tras la aparición del nombre de Borja Cabezón, una figura relevante en el organigrama del PSOE y actual embajador en misión especial para la Crisis Migratoria, en la documentación intervenida por la Policía Nacional. Los informes de la Agencia Tributaria y los archivos decomisados en el despacho fiscalista apuntan a una posible conexión del dirigente socialista con una estructura societaria diseñada supuestamente para el desvío de fondos y la elusión fiscal mediante el uso de empresas pantalla en jurisdicciones internacionales.
Según los datos recabados en la instrucción, el apellido de Cabezón figura en una hoja de cálculo intervenida al dueño del bufete, Fernando Peña, vinculada directamente a la sociedad británica Glengrove Limited. Esta firma, con sede en Londres, formaría parte de una red de sociedades instrumentales que se extendía hasta Costa Rica y cuya finalidad era, presuntamente, trasladar beneficios fuera de España para reducir la carga impositiva de manera ilícita. La investigación de El Confidencial detalla que el mecanismo permitía a los clientes del despacho tributar apenas un 20 % de sus ingresos, evadiendo el 80 % restante mediante el pago de facturas falsas por servicios inexistentes prestados por estas entidades extranjeras.
Los documentos analizados por los peritos de Hacienda sugieren que Fernando Peña mantenía un control exhaustivo sobre estas empresas ficticias, asignando a cada una de ellas el nombre real del propietario o beneficiario último en listas internas para evitar confusiones en la gestión del fraude. La presencia de Cabezón en estos registros supone un contratiempo de calado para la formación de Gobierno, ya que el implicado ha ocupado puestos de alta responsabilidad, incluyendo la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno y la dirección técnica de diversas campañas electorales.
Por el momento, el avance de las pesquisas trata de determinar el grado exacto de participación del político madrileño y si llegó a utilizar activamente la estructura de Glengrove Limited para ocultar patrimonio o ingresos personales. El despacho Nummaria, que ya saltó a la luz pública por su implicación en el fraude fiscal de actores y celebridades, se enfrenta ahora a una fase de la investigación que pone el foco en las conexiones políticas de su cartera de clientes. El PSOE no ha emitido todavía una valoración oficial sobre estos hechos que vinculan directamente a uno de sus cuadros de confianza con la ingeniería fiscal del bufete madrileño.







