La Unión Europea ha dado este lunes un paso histórico en su política de ampliación al oficializar el inicio de las negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia, después de que los Estados miembros lograran desbloquear el proceso tras el levantamiento del veto que Hungría mantuvo durante dos años.
Las conferencias intergubernamentales se celebran en Luxemburgo con ambos países por separado. El primer bloque de negociación, denominado Fundamentos, abarca el estado de derecho, los derechos fundamentales y el funcionamiento de las instituciones democráticas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, celebraron el paso en una declaración conjunta en la que señalaron que es un reconocimiento a la determinación, el valor y el duro trabajo demostrados por ambos países en el avance de las reformas, incluso frente a desafíos inmensos.
El camino hasta aquí no ha sido sencillo. Las negociaciones de adhesión fueron aprobadas en diciembre de 2023, pero no pudieron arrancar por la oposición del entonces gobierno húngaro de Viktor Orbán a la candidatura de Kiev, que mantuvo bloqueado el proceso durante dos años. El acuerdo final entre los Veintisiete incluyó una hoja de ruta sobre el estado de derecho y un plan de acción sobre derechos de minorías, el punto concreto que Budapest exigía para levantar su veto.
El proceso que ahora comienza consta de 33 capítulos temáticos y se prevé que se extienda durante varios años. Los Estados miembros han dejado claro que quieren unas negociaciones basadas estrictamente en el mérito y han rechazado fórmulas intermedias como el estatus de miembro asociado propuesto recientemente por el canciller alemán Friedrich Merz.
La situación de ambas candidaturas es muy distinta. Moldavia, con un expediente más modesto y sin una guerra activa en su territorio, podría avanzar a un ritmo más rápido que Ucrania, cuyas reformas se desarrollan en paralelo a un conflicto bélico de más de cuatro años.






