El Ministerio de Defensa turco informó que sistemas antimisiles de la OTAN desplegados en el Mediterráneo oriental derribaron un misil balístico procedente de Irán que penetró en el espacio aéreo turco. Es el cuarto episodio de este tipo desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. El comunicado oficial no precisa ni la región en la que fue interceptado ni cuál podría haber sido su objetivo.
El historial de los cuatro incidentes dibuja un patrón preocupante. El primer misil fue interceptado el 4 de marzo sobre la provincia mediterránea de Hatay, con restos del cohete interceptor cayendo a 65 kilómetros de la base de Incirlik, donde Estados Unidos mantiene presencia militar y que la OTAN utiliza de forma activa. El segundo, el 9 de marzo, dejó fragmentos cerca de Gaziantep, a 170 kilómetros de la misma base. El tercero, el 13 de marzo, no dejó impactos visibles, pero varios medios turcos informaron de sirenas antiaéreas en Adana y en redes sociales circularon imágenes de un cuerpo luminoso en el cielo sobre esa zona. El cuarto es el de este lunes, sin detalles de ubicación.
Ankara ha protestado ante Teherán en cada uno de los incidentes. Irán, por su parte, niega sistemáticamente haberlos ordenado y ha propuesto crear una comisión bilateral de investigación. El ayatolá Jamenei llegó a acusar a Israel de montar una operación de bandera falsa para arrastrar a Turquía al conflicto. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, le trasladó a Erdogan que Teherán está dispuesto a investigar conjuntamente las acusaciones.
La posición turca es incómoda. Turquía comparte frontera con Irán, alberga bases de la OTAN y había intentado mediar entre Washington y Teherán antes de que comenzaran los bombardeos. Desde el inicio de la guerra ha advertido a todas las partes que se abstengan de acciones que provoquen una mayor escalada y ha dejado claro que no tiene intención de solicitar la activación del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que obliga a los aliados a responder colectivamente ante un ataque. Esta semana ha desplegado seis cazas F-16 en el norte de Chipre como medida preventiva adicional.
La OTAN, por su parte, mantiene un equilibrio delicado. La portavoz de la alianza, Allison Hart, se limitó a confirmar la interceptación y a reiterar que la organización está preparada para defender a todos sus aliados. La posición oficial sigue siendo que la OTAN no es parte en el conflicto, aunque uno de sus miembros fundadores lleva un mes derribando misiles que vuelan sobre su territorio desde el país que Estados Unidos, también miembro, está bombardeando.







