Cheng Li-wun, presidenta del Kuomintang (KMT), ha aterrizado este martes en Shanghái para dar comienzo a una visita de seis días a China, la primera de un líder de la oposición de la isla en casi una década. El viaje, calificado por la dirigente como una jornada por la paz, debido a la máxima tensión militar en el estrecho de Formosa y apenas un mes antes de la cumbre prevista entre los presidentes de Estados Unidos y China.
La delegación del KMT fue recibida en el aeropuerto por Song Tao, responsable de la oficina china para los asuntos de Taiwán, quien dio la bienvenida a Cheng por instrucción directa de Xi Jinping. Durante sus primeras declaraciones en suelo continental, la líder opositora subrayó que su objetivo es demostrar que la guerra no es el único camino y que existe una voluntad real de diálogo basada en el Consenso de 1992. Tras su llegada, Cheng se trasladó en tren de alta velocidad hacia Nankín, donde tiene previsto visitar el mausoleo de Sun Yat-sen, fundador de su partido.
El Gobierno de Taiwán, encabezado por el presidente Lai Ching-te, ha reaccionado con cautela y escepticismo ante el desplazamiento. Desde el Ejecutivo se ha recordado que la paz no debe ser un regalo de los dictadores y se ha instado a Cheng a exigir a Pekín el cese del hostigamiento militar que sufren las costas de la isla. Mientras tanto, en Taipéi, grupos de manifestantes a favor y en contra de la visita se concentraron en el aeropuerto de Songshan antes de la partida de la delegación, reflejando la división social que genera cualquier acercamiento a la potencia vecina.
La agenda de Cheng Li-wun continuará en los próximos días con paradas en Jiangsu y finalmente en Pekín, donde se espera que mantenga un encuentro personal con Xi Jinping el próximo viernes. De confirmarse, sería la primera reunión entre los líderes de ambos partidos desde 2016. Esta maniobra diplomática busca posicionar al KMT como el interlocutor capaz de rebajar la tensión bélica, frente a la política de firmeza y aumento del gasto en defensa que defiende el actual gabinete ministerial taiwanés.
La presidenta del Kuomintang busca reactivar el diálogo con Pekín ante la escalada militar y la parálisis de las relaciones oficiales







